El Cine y los Videojuegos siempre han tenido una estrecha relación desde el nacimiento de las primeras videoconsolas capaces de llevar adelante una historia mínimamente elaborada. El videojuego ha sido desde sus inicios un aprendiz aventajado de los engranajes que mueven a las buenas películas y ha tratado de desentrañar aquello que las hace tan interesantes para el público, pues normalmente es en ellas donde ha encontrado el mejor modo de evolucionar.

El cine fue el primer medio audiovisual, antes incluso que la televisión, y fue quien tuvo que aprender desde el principio todos los pequeños entresijos del arte de narrar por medio de imágenes en falso movimiento, de las que poco a poco fue sacando las conclusiones que con el tiempo irían permitiéndole establecerse como el referente.

No solo se trata de una cuestión de recursos técnicos, como pueda ser el zoom, el travelling o el fundido, sino también del tipo de historias que se podían contar, el modo en que cada una de ellas se debía narrar y los diferentes supuestos que al espectador se le podían pedir sin que por ello se llegase al fracaso de la suspensión de realidad, tan necesaria en la narrativa moderna.

Muchos de esos recursos y métodos fueron lo que el videojuego usó para hacer que juegos que en principio no tenían mayor interés narrativo que ver un grupo de pídeles moverse por la pantalla bajo las órdenes de un joystick se transformaran ante nuestros ojos en epopeyas heroicas dignas de los mejores trabajos de la época dorada de Hollywood.

Y es que muchos niños, y más de un adulto, han sentido lo que es la aventura tratando de rescatar a las princesas Peach y Zelda o han vivido la emoción de tratar de encontrar miles de seres extraños tratando de completar la Pokedex, que en cada una de las ediciones se acerca más a superar a la Enciclopedia Británica en lo que a número de entradas se refiere.

Esta relación, tan sana como competitiva, es la que se analiza en Cine y Videojuegos: Un diálogo transversal, un libro que ya se encuentra en la web de la editorial.

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