Se ha estrenado estasemana una película croata, casi a escondidas, no sé si por cubrir la cuota deCine europeo, o por su tema que puede ahuyentar de las salas a gente de ideasconservadoras. Pero el tema es interesante, y el director Vinko Bresan sabeafrontarlo sin caer en las groserías que otros hubieran caído.

El tema es demoledor,pleno de humor negro muy de allí y que recuerda mucho a Emir Kusturica, el másinternacional cineasta de la antigua Yugoslavia. Narra que un joven sacerdote,el Padre Fabián (Kresimir Mesic), al ver el bajísimo índice de natalidad de laisla en donde trabaja y que es superado por el número de muertes, decide, conla complicidad del tímido quiosquero, Petar (Niksa Butijer) y el chifladofarmacéutico Marin (Drazen Kühn), perforar los preservativos que ambos venden alos hombres de la isla y así conseguir que nazcan más niños.

La noticia de larepentina subida de la natalidad correrá por todo el país, saldrá en televisióny llegarán turistas extranjeras a quedarse embarazadas allí.

Todo es contado porel propio sacerdote a un colega años después, en confesión, enfermo en unaclínica. Como si fuera uno de aquellos pueblos de las obras maestras deBerlanga; cada habitante del mismo es peculiar, con sus alegrías, sus secretos,sus frustraciones y sus peculiaridades, aunque esto último sería más propio deFellini.

La actitud del PadreFabián no podemos calificarla de fanatismo, pues es honrado y sincero.

Obra asíal ver que el viejo cura con el que comparte la parroquia es más popular que él,e intenta hacer algo por sus conciudadanos. Eso le lleva a meterse enmonumentales enredos que suelen tener desenlaces inesperados, uno de los grandesaciertos del guión, es darle la vuelta a situaciones que podrían parecerprevisibles y darnos sorpresas, como en el mejor capítulo de los Simpson.

Asimismo, el directorsabe crear suspenso alrededor del bebé abandonado ante la parroquia y quealguien deja con un jersey tejido a mano con el nombre de José.

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Historias

Al final sedescubre el enigma, relacionado con uno de los cantantes de ópera más famososdel mundo, a través de uno de los personajes más peculiares de la película, unamujer loca que anda por el pueblo de manera peculiar.

Tampoco se priva lapelícula de satirizar la sociedad croata, tanto en lo religioso como en lopolítico, como le pasa al farmacéutico Marin, traumatizado por la terribleguerra fratricida que arrasó el país dos décadas antes, y que desconfía de todoel mundo, llegando a comportarse en algún momento como si fuera un "Rambo" detercera clase, siempre dentro de la sátira general que es toda la película.

Es de esos largometrajes lleno de pequeños detalles, algo que las cinematografías que no son Hollywood sabenmostrar; que muestran personajes de carne y hueso pero que no caen en lo demostrar gente buena buenísima o mala malísima, de una pieza. Incluso uno de lospersonajes que comete un acto terrible es visto con compasión. Y sin olvidartodo lo que forma a las sociedades de la ex Yugoslavia, con el trauma de suguerra civil que durará generaciones, como cuando varias religiones podíanconvivir juntas en varias zonas, y ahora creen algunos que si no se procreanmás niños se repoblará con gente de creencias diferentes.

De paso, esta películaes aire fresco en la cinematografía de Europa del Este, demasiado dominada porlos dramas duros sin concesiones. 

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