Cuando día a día ponemos los informativos o leemos los diarios y, se destapan más y más casos de Corrupción, todos nos preguntamos si la virtud, el honor y la verdad han desparecido. Cientos de personajes de la vida pública han sido descubiertos por fraude y malversación habiendo declarado días después de destaparse sus tramas, ser honestos e incluso acabar atacando a otras personas que habían sido condenadas por los mismos delitos que ellos han cometido.

También abundan los asesinos que repudian la violencia o los pederastas que alardean en público de su moral impoluta en temas sexuales, hasta estos niveles llega el cinismo. Es por todo ello que la diferencia entre lo que decimos o pensamos y lo que hacemos realmente, es muy grande. En muchas situaciones tachamos de hipócrita a quien nos sorprende haciendo lo contrario a lo que queremos. Muchas veces creemos que decir la verdad casi siempre es muy importante y después en la realidad nunca llevamos la contraria a nuestro jefe cuando pide nuestra opinión.

Muchos son los personajes que nos han defraudado cuando se han descubierto sus mentiras y su hipocresía pública. El expresidente George W. Bush se mantuvo firme sobre la existencia de armas químicas de destrucción masiva en Irán para justificar una invasión incluso tiempo despues de saber que no era cierto. Jordi Pujol, acusado de evasión fiscal y poseer millones de euros en cuentas ocultas en el extranjero, engañó durante décadas a la sociedad catalana. Urdangarin usó durante mucho tiempo el Instituto Nos, una entidad sin ánimo de lucro, para desviar fondos públicos y enriquecerse.

La hipocresía forma parte del ADN político pues Rajoy y Aguirre lanzaron una campaña contra la subida del IVA cuando Zapatero gobernaba y, cuando el PP subió al poder, aumentaron ese impuesto. Hay frases en nuestra vida cotidiana que demuestran nuestro grado de hipocresía como cuando decimos "jamás aceptaré un trabajo de enchufe" o "hijo, no bebas, ya me tomo yo unas copitas a tu salud", pero la frase que define nuestro nivel de mentiras es la que pronunció el excelente Groucho Marx: " Si un hombre presume de honesto, es que está corrupto".