Juan Goytisolo es un novelista incómodo parala cultura española. El nuevo PremioCervantes de las letras españolas es un exiliado voluntario en Marrakech, que observa la penínsuladesde el estrecho, con la mirada de quien habita en otro continente.

Ya en su “Reivindicacióndel Conde Don Julián” Goytisolo trató de recuperar la figura de Julián, elnoble visigodo gobernador de Ceuta que, según la leyenda, traicionó a DonRodrigo y colaboró con Táriq ibn Ziyad para que este cruzase el estrecho al frente de las fuerzas invasorasárabes. Don Julián le sirve a Goytisolo para criticaruna historiografía española y una comprensión de nuestra propia culturacontaminada por el prejuicio, el racismo, el sectarismo religioso y el purodelirio imaginario.

Hay grandes extensiones de lo que ahora se llama España en lasque la dominación árabe permaneció durante nueve siglos mientras que ladominación católica apenas lleva cinco. Sin embargo, cuando se habla de Españael concepto solo se identifica como el territorio conquistado católico. No ocurre lo mismo con la Hispania romana.Esa sí es asumible. Pero si hablamos de árabes, la cosa cambia. Es una afrenta,algo incómodo.

Así, todo el sistema educativo español ha ignorado desde siempre,de un modo inexplicable, a la lista inacabable de físicos, matemáticos, poetas,astrónomos, literatos, músicos, químicos…y, en general, brillantesrepresentantes de todos los ámbitos del saber que esas “tierras moras”, hoyEspaña, dieron a Europa.

No era españoles pues no eran católicos. Y sobre estapremisa banal se construye una historiografía de cinco siglos que aún hoy estávigente. Para el lector curioso, decir que el libro de Juan Vernet “Lo queEuropa debe al Islam de España” necesita de casi de 600 páginas para enumerarde un modo somero las aportaciones en todas las ciencias y las artes que loshabitantes de esos territorios “españoles” ofrecieron a la Europa Medieval.

Goytisolo denunciauna construcción cultural basada en una mitología nacional católica plena deinvenciones, mentiras históricas, tergiversaciones y puros disparates: vírgenes y santos que ayudan alas huestes cristianas, batallas inauditas, apóstoles inventados, la Españanegra, la derrota de la armada invencible, conspiraciones y el imperio caído.Un modo de entender la historia construido sobre la superstición y la mentira, queamputa la riqueza cultural de siglos mientras crea y recrea un racismo contraárabes y judíos que persiste en los años siguientes.

Ante esta crítica, no es de extrañar que los “intelectuales” de la caverna tengan aGoytisolo como uno de sus mayores enemigos. Estos historiadores de mediopelo que ensalzan acríticamente las figuras de personajes tan controvertidoscomo los Reyes Católicos consideran la “Reivindicación del Conde Don Julián”como “la mayor obra de odio a España jamás escrita” mientras que el escritor“encarna como nadie ese odio visceral a la España histórica”. La España histórica, la España imperial, laEspaña eterna, que se resiste a morir.

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