Entre el avance en las tecnologías y la creciente exigencia del público infantil, la compañía de medios de comunicación y entretenimiento Disney se ha enfrascado en la tarea de buscar nuevas fórmulas que resulten atractivas para los niños de hoy. "Into the Woods", un clásico de Broadway sobre cuentos de hadas que no son tal, parece ser la respuesta a estas intenciones.

Un dilema que ha caracterizado a muchas generaciones encuentra su desenlace o agudización en una propuesta como esta. ¿Acaso estamos asistiendo al ocaso de los finales felices y al inicio de una realidad de desesperanza? Según las declaraciones de Rob Marshall, su director, estas no son las pretensiones: "Se trata de un cuento de hadas del siglo XXI, un cuento de hadas post 11 de Septiembre".

Desde el primer momento que se hizo el estudio de la propuesta, el equipo de dirección temía una respuesta negativa de Disney. "Into the Woods", a pesar de tener su historia original en un estreno realizado en Broadway en 1987 y contar con personajes de cuentos clásicos, se alejaba de la tradición de la compañía. Sin embargo, contra todo pronóstico, Disney vio en ella una nueva era de los cuentos de hadas, una creativa definición del futuro de la cinematografía infantil.

El estreno se ha planificado para las Navidades de este año y ya ha generado altas expectativas, pues reúne a varios de los personajes más famosos de los clásicos infantiles: Cenicienta, Caperucita Roja, el príncipe azul y el lobo feroz; situados en un contexto un tanto oscuro y a veces trágico. Además, cuenta con un elenco de lujo encabezado por Meryl Streep, Tracey Ullman, Anna Kendrick, Chris Pine, Johnny Depp, James Corden y Emily Blunt.

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Marshall explicó que el guion no fue de reciente creación, sino una especie de anticipación a su tiempo. Confiesa haberlo tenido en cartera durante años y sabía que llegaría su momento. Con un poco de misticismo, contó que la revelación ocurrió en el 2011, cuando estaba viendo la televisión: el presidente de EE.UU., Barack Obama, decía a los familiares de las víctimas de los atentados del 11 de Septiembre: "No están solos. Nadie está solo". Y ese es precisamente el mensaje que se repite en la película.

La trama se desenvuelve en medio de la vida de una bruja (Meryl Streep) con facetas esencialmente humanas, que busca dar la vuelta a un conjuro para recuperar la belleza perdida; nos presenta a una dubitativa y rebelde Cenicienta (Anna Kendrick), a un arrogante príncipe azul (Chris Pine) y a un teatral lobo feroz (Johnny Depp); y revela la comicidad del británico James Corden en su papel de panadero, personaje que marca el peso de la historia. Todo está preparado para descubrir qué sucedió después del "vivieron por siempre felices".