La Reina Isabel La Católica, ahora mismo es más conocida, mira por donde, por salir en una serie de televisión que para parte de la juventud actual sería un "Juego de Tronos" descafeinado. En pocos días se verá por TVE-1 el desenlace de dicha serie, y retrocederemos 510 años, para ver su agonía y defunción.

Pues fue un personaje histórico muy influyente en su tiempo, que tiene defensores que incluso defienden que sea beatificada por la Iglesia Católica, como una santa ejemplar mejor incluso que el mismísimo Jesucristo y los Doce Apóstoles juntos, o detractores que la ven como si fuera el Adolf Hitler del siglo XV, sobre todo si son judíos, a los que ella expulsó del país, y que para ellos hoy en día sería comparada con Slobodan Milosevic o cualquier militar serbio que exterminó a los bosnios.

Son formas de mirar de cada uno, pero fue una reina que fue muy de su tiempo, incluso en su manera de actuar tendríamos que decir que fue víctima de su tiempo. No sólo en la expulsión de los judíos de España, que motivó la imparable decadencia española que aún sigue padeciendo. También en actitudes de conquista que hace que mucha gente no tenga la menor nostalgia por supuestos tiempos gloriosos pasados. Pregúnteselo a Latinoamérica.

Los que defienden su subida a los altares, generalmente de extrema derecha, cuando les recuerdan la expulsión de los judíos, contestan con justificaciones sin sentido, como que "Isabel expulsó a los judíos de España para protegerlos, ya que también habían sido expulsados de Europa".

Era como decir que habría que haber expulsado a los negros de Sudáfrica para protegerlos de los blancos.

La serie televisiva sobre su vida ha intentado presentarla de manera un poco más objetiva, sobre todo comparándola con las visiones patrioteras del franquismo, aunque curiosamente la actriz catalana Michelle Jenner, con su belleza nórdica y sus ojos azules, le da un aspecto más atractivo que otras visiones del personaje en varias películas, que nos mostraba a una mujer gorda y madura, más cercana a la cantante de ópera Montserrat Caballé que a una reina medieval.

También la serie ha intentado romper con la imagen santa de la Iglesia de su tiempo, con unas intrigas, mezquindades y corrupciones varias que dejaban al mismísimo Emperador romano Calígula como a un monje franciscano, y ya que hablamos de monjes franciscanos, ahí hubiera estado bien que aparecieran Fray Guillermo de Baskerville y su ayudante Adso de Melk (los Holmes y Watson de "El nombre de la rosa") no sólo para poner orden sino para esclarecer asesinatos por el poder, que en aquella época era tan normal como beber vino.

Siempre tendemos a verlo todo y juzgarlo todo según las costumbres actuales, más evolucionadas que las de aquel tiempo, que la mayoría de ellas nos horrorizan. Pero es verdad que, como dije antes, ciertas actitudes de la misma Isabel o de muchos de sus políticos o de su propio marido Fernando serían consideradas como horribles, execrables, y merecerían una condena, incluso la cárcel, ella incluida, como máxima responsable de lo que ocurrió.

Es bueno siempre acudir a los libros de Historia, pero hay que tener cuidado con según qué historiador, ya que según la ideología de algunos, en el caso de Isabel, nos encontraremos a unos que la pondrán igual que Ricardo De La Cierva ponía a Franco cuando aún vivía el dictador, es decir, como un santo en vida, o a los que la condenan al infierno de la Historia.

Y no es una frase poética.

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