Puede ser por moda, puede que se trate de exigencias sociales, lo cierto es que asistimos a eventos de la realidad que desafían los propios límites, físicos e intelectuales. A veces se penaliza de algún modo la falta de destreza, por ejemplo con la burla o estigmatización se marca aquello que no se es capaz de alcanzar. De este modo, aprobar un examen con la mínima nota puede que no sea lo esperado, y ante ello se construyen barreras individuales y también sociales que, en ciertas ocasiones, derivan en la búsqueda de "soluciones mágicas".

Este es el caso del consumo de las llamadas "drogas inteligentes" con la intención de aumentar el rendimiento cognitivo para alcanzar logros óptimos. Sin embargo, un estudio concluye que, lejos de mejorar, puede tener efectos negativos en los individuos que se someten a pruebas en las que deben aplicar su inteligencia.

La conclusión forma parte de los resultados observados por el doctor Ahmed Dahir Mohamed, integrante de la Universidad de Nottingham, en Malasia, y recientemente publicados en la revista científica PLOS ONE.

Según la investigación, las personas -mayormente estudiantes- que buscan incrementar su rendimiento intelectual a través de las llamadas "drogas inteligentes", consiguen disminuirlo debido a un efecto secundario de esta droga conocida como Modafinilo, un fármaco con propiedades neuroprotectoras indicado para casos específicos como el sueño excesivo. Durante la experiencia, se administró este neuroestimulante a un grupo de personas, y a otro, un simple placebo.

Luego, ambos grupos fueron sometidos a pruebas que requerían de precisión y velocidad. Quienes habían consumido Modafinilo evidenciaron lentitud en sus respuestas y, contrario a lo esperado, no hubo superioridad en la actividad asignada respecto del otro grupo.

En otras conclusiones, a lo largo de la investigación el experto Mohamed señaló que es muy difícil que una persona cuyo funcionamiento intelectual es óptimo logre mejorar su capacidad mediante un fármaco, y afecta incluso su creatividad.

Entre sus resultados, menciona como un dato importante que ciertos factores sí pueden "volver" a una persona más inteligente: una alimentación saludable, el ejercicio físico y actividades de relajación y concentración -como puede ser el caso de la práctica de la meditación. Estos factores serán decisivos en la etapa de la adolescencia, cuando el cerebro está aún en pleno desarrollo.

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