Uno nunca imaginaría a Brad Pitt sentado frente a un ordenador buscando entre las teclas una idea para un guión, o incluso, cuando así lo entienda, sus memorias. Mucho menos lo podemos imaginar frente a una máquina de escribir, antigua, sin corrector, teniendo que cambiar la cinta, y ajustando una página de papel en blanco. Pero su flamante esposa parece conocerlo mejor que nosotros, y le compró, nada más, ni nada menos, que la máquina de escribir del Nobel de Literatura Ernest Hemingway.

Como al final todo se sabe, un trato que pudiera no haber salido a la luz, ha sido expuesto por el sitio de chismes hollywoodenses TMZ.

La historia incluye al agente de Angelina Jolie reuniéndose con el Presidente de la Comisión de Policía de la ciudad californiana de Los Ángeles, Steve Soboroff, dueño de una increíble colección de máquinas de escribir, para la compra de la Underwood de 1926 que perteneció al autor de ¨Por quién doblan las campanas¨

Casualmente, esta es el mismo artefacto usado por el escritor norteamericano durante la década de los treinta en el pasado siglo, por lo que la usó para escribir la novela antes mencionada, que lo lanzó a la fama mundial luego de su publicación en 1940.

En un primer momento la actriz, a través de su representante, mostró interés por una maquina que fue propiedad del genial dramaturgo Tennessee Williams, una persona quizás más cercana al mundo de la famosa pareja, pero el Comisionado aparentemente no quiso deshacerse de su único ejemplar, o quizás quería lucrar demasiado.

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Sus motivos se desconocen.

Jolie, una persona que todos sabemos no ceja en sus empeños, enfiló entonces sus cañones, y dólares, a la compara de uno de los dos ejemplares que Soboroff poseía de Hemingway. Sin dudas el trago sería menos amargo para el comisionado, y si a ello sumamos el cuarto de millón de dolaritos ofrecidos, no hay dudas que la lucha interna se transformó en sonrisa de satisfacción, con frote de manos incluida para el feliz ex propietario.

Ya este pasado verano la Laura Croft del mundo real había dado muestras de interés por estas antigüedades (pasión seguramente nacida de interpretar a la bellísima profanadora de tumbas, como le llaman en la película¨) y había enviado con su agente un cheque por 11 mil dólares como señal de buena voluntad, y fuerte deberíamos añadir.

El cheque, emitido por su compañía productora, Chivan Productions, fue aceptado por el coleccionista, pero luego la actriz se arrepintió del trato. Por supuesto, Angelina no pidió se le devolviese ese dinero, pues ella no habría cumplido su parte, pero el comisionado, a todas luces un caballero, le devolvió el cheque sin cobrar.

Tal vez sabía que la actriz, en su búsqueda por un regalo de bodas bien alejado de lo tradicional, como todo lo que ella hace, regresaría a él. O simplemente, es un buen tipo, con principios, de los que ya no abundan. El caso es que acaba de hacer un negocio muy lucrativo, aún cuando se desconoce cuánto tuvo que desembolsar él para hacerse de la máquina de escribir del Nobel.

Aún con esta venta, la colección de Soboroff sigue siendo muy impresionante para los amantes de las antigüedades. En su casa atesora aquellas que fueron propiedad de varias personas celebres de la cultura mundial, como son el caso de John Lennon, Marilyn Monroe y el pelotero, ex de la ultima, Joe Dimaggio. Solo recientemente Soboroff había incluido una verdadera joya, la de Jerry Siegel, quien la había usado para escribir Superman. #Hollywood #Famosos