La RAE presentó hoy la edición número 23 de su nuevo Diccionario de la Real Academia Española. El director del proyecto, el académico Pedro Álvarez de Miranda manifestó que aspiraba a ser panhispánico, con la entrada de 19000 americanismos y la colaboración de las 22 Academias (salvadoreña, mexicana, ecuatoriana, colombiana…) que conforman la Asociación de Academias de la Lengua Española. Igualmente pretende dar un paso más en la modernización lexicográfica.

El nuevo diccionario tiene por primera vez una concepción digital y desde la Academia se aseguró que es posible que su vida en el papel no sea ya muy larga, o, al menos que sea cada vez más minoritaria.

Su última revisión databa del año 2001 y según José Manuel Blecua, director de la Real Academia, se ha tratado de un trabajo inmenso con 93.111 artículos o palabras, de las que 5000 son de nueva inclusión.

Entre los nuevos términos que recoge el diccionario se encuentran ya por ejemplo palabras como "tuit", "dron", "bótox", "burka", "Cameo", "hacker", "wifi", "intranet" o "precuela". Todas ellas exigencias del mundo digital que impone con enorme rapidez nuevos términos y nuevas definiciones.

Otras acepciones han tenido que ampliarse como "gorrilla", que recoge ahora el significado de "persona que avisa de la existencia de una plaza libre para aparcar a cambio de una propina"; "eclosionar", que ahora suma la acepción relativa a "un movimiento cultural o de otro fenómeno, histórico, psicológico, etc.", o "nube" que es desde hoy en su octava acepción el "espacio de almacenamiento y procesamiento de datos" que se ubica en Internet.

Otras como pantallazo, olla, plomizo o lorza recogen su significado hasta ahora metafórico de captura de pantalla, cabeza, pesado o pliegue de grasa.

El nuevo diccionario no solo amplía palabras y acepciones sino que también jubila otras y así desaparecen 1350 palabras del mismo. El criterio de eliminación es que la palabra no se usase después del siglo XV.

Pasan entonces a habitar solo el Diccionario Histórico. En otras ocasiones se eliminan porque a juicio de los académicos, nunca tuvieron una razón muy fuerte para que estuviesen o su incorporación fue precipitada.

Respondiendo a críticas que en los últimos años se le hacían por su carácter sexista, la Academia ha intentado suavizar o mejorar las definiciones que podían estar sesgadas con terminología machista.

Ha desaparecido del término femenino la acepción de "endeble y débil" mientras que el masculino ya no es "varonil" ni "enérgico". Se eliminan otras acepciones como la que consideraba a gallego como "tonto y tartamudo" pero sin embargo se mantienen otras como "judiada" o "gitanada" que a buen seguro aún despertarán polémicas por su sesgo racista.

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