Dos noticias de hoy, no exactamente iguales y ubicadas en dos lugares distintos y distantes nos sirven para reflexionar sobre un problema que todavía sigue siendo común para toda la Humanidad, pero que tiene bien diferentes grados de intensidad dependiendo de dónde, lo que nos hace ver clara cual es la raíz del problema y, en consecuencia, cual es la solución. El problema es el machismo, una lacra todavía planetaria pero ya, afortunadamente, bien distinta según el país del que se trate y, sobre todo, según el desarrollo educativo y cultural de las sociedades en que se viva.

Las noticias de hoy eran, por un lado, en la India, los esfuerzos de la Fundación Vicente Ferrer por cambiar el futuro todavía bastante triste de la niñas indias, no sólo pobres como la mayoría de la población de su país, sino más pobres, por ser niñas y no Niños, condenadas además, si tienen suerte y todavía nacen en el seno de familias que las quieran y cuiden de ellas, que no las vendan por cuatro rupias (incluso para uso sexual), a otra cosa que, según la mentalidad hindú no es lo mismo pero que en la práctica de la mentalidad "occidental" vendría a ser lo mismo, a que se les concierte, desde niñas, un matrimonio con alguien que no conozcan.

La otra noticia es en los Estados Unidos de América, las universidades norteamericanas van a poner en marcha un plan para que las relaciones sexuales deban ser con el consentimiento explícito, es decir, que no se pueda alegar, en casos de violación o abusos, que "el silencio o el rechazo débil son consentimiento de facto".

El tema es el mismo, las niñas de la India son más pobres que sus también tercermundistas hermanos y además no son libres para disponer de su vida, las universitarias norteamericanas sufren abusos sexuales, la vida no es igual para hombres y mujeres ni en la India ni en Estados Unidos, la vida no es todavía igual para hombres y mujeres en ningún lugar del planeta Tierra, el machismo es una lacra que la Humanidad debe seguir combatiendo.Sin embargo el panorama es radicalmente distinto para las mujeres indias y las norteamericanas, cualquier Mujer de la India desearía para ella las condiciones de vida y de igualdad de que disfrutan las norteamericanas, por mucho que siempre pueda haber algún criminal que pueda violarlas o algún ceporro al que haya que pararle los pies porque no entienda que no, significa no.

En la India las chicas son violadas brutalmente en los autobuses públicos por grupos de desalmados. En los Estados Unidos a ningún padre se le ocurriría, ni por asomo, concertar la boda de una hija, niña, ni con su consentimiento. La diferencia, el nivel evolutivo de la Educación en cada sociedad. Porque en general, la vida de las mujeres de hoy es mejor que fue la de sus madres y mucho mejor que la de sus abuelas en todo el planeta.

El machismo existe desde el principio de los tiempos, debió nacer allá cuando los primeros seres humanos dejaron de funcionar de forma matriarcal, en grupos humanos idílicos cuyo individuo más importante era la madre que daba la vida y alimentaba a su familia, cuando aquellos primeros grupos humanos fueron creciendo y el planeta empezó a quedarse pequeño y dejaron de ser nómadas y empezaron a asentarse en territorios, y nació el concepto de propiedad, propiedad que había que defender de otros grupos humanos, y el individuo más importante pasó a ser el más fuerte o el más bruto, el que era capaz de defender mejor su propiedad o conquistar más de las ajenas, liderando al grupo con su fuerza, y ese solía ser un macho.

Desde aquellos remotos tiempos existe el machismo, la mujer dejó de ser el centro de la tribu, la madre, para convertirse en objeto sexual para disfrute del macho y, sobre todo, instrumento para procrear, dar hijos con los que perpetuar la especie y a los que transmitir las propiedades, además de mano de obra y soldados. Por supuesto, el cabeza de familia, del clan, de la tribu, sólo podía ser el macho protector, la mujer sólo podía ser otra propiedad, otro instrumento para sus correspondientes machos.

Sólo la figura de la madre ha conservado siempre el ancestral respeto reverencial por parte de sus hijos varones, tal vez por eso, las propias madres han sido siempre unas de las principales transmisoras a sus hijos de la cultura machista. Esto ha sido así por los siglos de los siglos y en toda la Tierra y ha empezado a cambiar, primero en las naciones más avanzadas, hace muy pocos años. En los países más avanzados democráticamente las mujeres pudieron empezar a votar hace menos de 100 años. En España, hasta hace unos 40 años las mujeres no podían ni siquiera disponer de una cuenta bancaria que no fuese de su marido o su padre. En palabras de Ana Ferrer, cuando la Fundación Vicente Ferrer empezó a trabajar en la India, las niñas ni siquiera se contaban entre los miembros de una familia y cuando les preguntaban a los padres por qué no contaban a sus hijas entre los miembros de su familia respondían, con toda naturalidad, que era porque las hijas se contarían entre los miembros de la familia del marido con el que se casasen.

Como afirma la misma Ana Ferrer, la situación ha cambiado bastante desde entonces, pero aún queda muchísimo por hacer, no ya para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres hindúes, sino para lograr una vida mínimamente digna para las mujeres indias. Y con todo y con ello, la situación cuando llegó Vicente Ferrer era ya bastante mejor que antes, como se puede leer en el artículo de Arturo Pérez Reverte en el XL Semanal del domingo pasado, en el que relata cómo un gobernador británico acabó con la costumbre de enterrar a las mujeres vivas junto a sus maridos al morir estos. Ante las resistencia a acabar con esa práctica pues formaba parte de la tradición y las constumbres indias, el Gobernador colonial respondió que él respetaría la ancestral costumbre, pero que aplicaría también la costumbre británica de colgar a quien mataba a una persona, por lo que, con todo el respeto para la costumbre de enterrar a las viudas, procedería a colgar a quien las enterrase.

La situación de las mujeres en le mundo comenzó a cambiar cuando la revolución industrial y tecnológica cambió el mundo, cuando la fuerza bruta de los machos de la especie dejó de ser determinante para dictar la superioridad social, cuando las mujeres empezaron a poder hacer casi todos los trabajos que antes sólo podían hacer los hombres, cuando, incluso, cualquier mujer puede ser tan buen soldado o mejor que cualquier hombre. Fueron precisamente las guerras las que terminaron de dar el impulso definitivo a las reivindicaciones de las sufragistas de conseguir el derecho al voto femenino, tanto en la Guerra de Secesión norteamericana como en la Primera Guerra Mundial las mujeres se hicieron imprescindible para sostener el esfuerzo bélico, tanto en el frente de batalla, como enfermeras, como fundamentalmente en la retaguardia, haciendo funcionar las fábricas, vaciadas de hombres desplazados a los campos de batalla y con una carga de trabajo fuertemente incrementada por las necesidades bélicas.

A partir de ahí, la lucha feminista ha ido consiguiendo avances en todo el mundo, aunque no igual en todas partes, los países más democráticos, más avanzados social y económicamente, son los que cuentan con más igualdad. No es que en unos lugares la gente nazca más mala, más machista o más tonta que en otros, los africanos que mutilan genitalmente a sus hijas no lo hacen porque las odien, todo lo contrario, están completamente convencidos de que es lo mejor para ellas, incluso las madres y abuelas lo piensan así, se lo han enseñado así desde siempre. Es una cuestión de Cultura, de Educación ... y de Laicismo.

Sí, he dicho laicismo. De democracias en las que los estados garanticen los derechos humanos por encima de los divinos. La religión menos machista que conocemos es el Cristianismo, de hecho, Jesús puede considerarse como el primer gran revolucionario feminista de la Historia pues hacía cosas tan raras para su época como hablar con mujeres de igual a igual, incluso estando estas solas, más aún, defendía y salvaba a las adúlteras equiparando sus pecados a los de sus acusadores, estaba siempre acompañado de mujeres, y no todas para servirle ... pero cuando eligió a sus 12 apóstoles, los 12 fueron hombres, ninguna mujer, y a los muy poquitos años de su muerte, el principal impulsor del primer cristianismo, Pablo de Tarso, dictó esas famosas directrices en las que la mujer debe estar siempre supeditada a varón y que, incluso, no puede hablar en público. Hoy, veinte siglos después, y a pesar de lo mucho que la Iglesia Católica ha ido evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos través de los siglos, todos sabemos la diferencia de papeles entre hombres y mujeres dentro de la Iglesia.

No hablemos de otras religiones, como el Islam, es curioso que las feministas más luchadoras, literalmente, de hoy en día, son las mujeres kurdas, tanto las que estaban ya en su tierra como las que están volviendo de todas partes del mundo para defender su patria, en primera línea de batalla, contra el aterrador avance de "Estado Islámico", curiosamente se han convertido en el enemigo más temido por los yihadistas pues, según ellos, si mueren a manos de una mujer no alcanzan ese prometido paraíso con no sé cuantas vírgenes para ellos solos.

Un vistazo a la situación de las mujeres en un mapamundi explica el panorama rápidamente: donde mejor está la Educación y donde más Democracia hay, donde los gobiernos desarrollan las leyes de forma más laica, sin inferencias de las creencias religiosas, mejor para las mujeres. Lo mismo podemos ver haciendo una revisión de la Historia, conforme ha ido mejorando la Educación y las religiones han ido dejando de influir en las políticas de los estados, ha mejorado la vida de las mujeres. Así que el camino para solucionar el problema del machismo está claro: Más Educación, estados democráticos y laicos y leyes que promuevan la igualdad de derechos y deberes entre hombres y mujeres y gobiernos que las defiendan. En España las mujeres tienen suerte, formamos parte del grupo de naciones más avanzados en igualdades y respeto a los derechos de las mujeres. Sin embargo, dos noticias también de hoy nos recuerdan que todavía queda muchísimo por recorrer en la lucha feminista.

Por un lado, la presidenta (sí presidenta terminado en a, o sea, una mujer) del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol, declara que prefiere contratar a mujeres menores de 25 y mayores de 45 años porque no se quedan embarazadas. Lo peor no es que esta representante de los empresarios haga estas declaraciones, lo peor es todas las empresas que hacer que esta sea una práctica habitual en nuestro mundo laboral. Por otro lado, Pedro Sánchez, el recientemente elegido Secretario General del PSOE y, por tanto, todavía jefe de la oposición en nuestro país, propone que las mujeres asesinadas por violencia machista deben tener funerales de estado y que así lo hará si llega al Gobierno. Espero que la política española sea capaz de hacer surgir otra alternativa de gobierno que no sea la de este "ocurrente" líder. Las mujeres españolas deberían esperar de sus gobernantes que fuesen capaces de evitar los asesinatos, no de prometer entierros, los maltratadores deberían temer que los gobernantes puedan hacerles caer el peso de la ley, no que piensen en enterrar a sus víctimas.

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