Muchas personas viven en un continuo agujero en donde algunos complejos o miedos pueden hacerse presente o reflejarse no solo en sus personalidades sino también en su estilo de vida, incluso a la hora de vestir. La forma de vestir de una persona puede reflejar en cierta medida información como se siente o como puede llegar a ser. Por esto mismo, solemos decir que la primera impresión es la que cuenta ya que va a depender principalmente de nuestra apariencia física y, por tanto, de nuestra manera de vestir.

Cuando elijamos algún modelo o alguna determinada forma de vestir para algún momento en concreto, nuestra intención será trasmitir algo.

Por ejemplo, cuando acudimos a una entrevista de trabajo queremos dar impresión formal, elegante y de responsabilidad (aunque la forma de vestir que elijamos dependerá del tipo de puesto al que queremos aspirar) Según lo que nos pongamos las personas podrán apreciar la personalidad, el buen gusto, la provocación, la elegancia, si es más clásica o se deja llevar más por las tendencias de actualidad. Por otro lado también podemos sacar información si la persona es más o menos pacifica o por el contrario agresiva.

La ropa lleva consigo un aspecto de diferenciación o una búsqueda interna de identidad. Por este motivo, la forma de vestir tiene mucha importancia para la mayoría de los jóvenes, los cuales podrán tener cierta tendencia a pertenecer a un grupo u otro en función del estilo, la forma de vestir o el estilo de vida, que de una forma u otra van acompañados.

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Por otro lado, para algunos la ropa implica tener un status social y sobrevaloran las prendas de firmas importantes y consideran usarlas como sinónimo de saber vestir y símbolo de riqueza o alto poder adquisitivo.

El gran problema es que vivimos en una sociedad de constante consumo y que hoy en día la apariencia física y el estilo de cada persona tiene un gran valor y adquiere gran importancia a la hora de sociabilizarse. Lo que mucha gente ignora o no percibe, es que no hay forma correcta de vestir, la importancia radica en que lo que usemos este acorde con nuestra forma de pensar y nos sintamos cómodos con nosotros mismos. Está claro que debemos apartar los comentarios de la gente y pensar en nosotros mismos y en nuestro bienestar, es cuando realmente trasmitiremos a los demás nuestra verdadera esencia tanto por fuera como por dentro.