Los profesores tenemos que actualizar nuevamente nuestro vocabulario y ojear detenidamente los nuevos cambios e incorporaciones que ha hecho la Academia Española de la Lengua si no nos queremos quedar "colgados" en clase y hacer un poco el ridículo delante de nuestros vehementes, lúcidos y legos estudiantes. ¿Qué es más correcto decir almóndiga o albóndiga? Pues bien, aunque el corrector del procesador de textos diga que se ha cometido una falta ortográfica escribiendo "almóndiga", la RAE dice que ambos usos son correctos.

Que el alumno es del F.C. Barcelona, no pasa nada, aceptado "blaugrana". Capturas una imagen de tu ordenador, no te preocupes, uso correcto decir "pantallazo". ¿Tablets o tabletas? José Manuel Blecua, director de la RAE contesta: mejor tableta y tabletas, no nos compliquemos la vida y no llevemos a confusión que si la tablet o el tablet -parafraseando sus palabras-.

Podríamos pensar, que cualquier palabra que tenga un uso extendido en lengua hispana, tiene cabida en el Diccionario. Para aclarar cuál es el criterio por el cual unas entran a formar parte en el Gran Libro de la Academia de la Lengua y otras se quedan fuera, basta con saber, así también lo recordaba el Secretario, Sr.

Villanueva, que no basta con que sea usada, sino es fundamental el tiempo en el que se usan y se reposan, cinco años. Ese ha sido el lamentable caso de una adorable palabra que veneramos profundamente todos nosotros, el término "finde" que aún no podrá ser usado en lenguaje culto.

La misma suerte ha corrido la palabra "wasapero", ¡qué le vamos a hacer! Más suerte tuvo "tuit" o "tuitero", "blog" o "bloguero", "tunear" o "friki" entre otras que sí han cumplido con las exigencias fundamentales para entrar en el fortín del uso correcto de la lengua española.

Ahora bien, apostilla el Secretario, que estén en el Diccionario no significa que tengan que ser usadas y, supongo que al contrario pasará lo mismo: que no estén en el Diccionario no significa que no puedan ser usadas. Y he aquí el consuelo que nos queda a muchos.

Un dato también curioso fue cuando se le preguntó por el destino que corren aquellas palabras que salen del Diccionario. No desaparecen ni se destruyen, sino que van al Histórico, respondió.

Lo cierto y verdad en esta nueva edición del Diccionario de la Lengua Española, es que se han esmerado por no "dar la espalda" a la Realidad, sino afrontarla tal y como aparece en sus múltiples significaciones y significados diferentes para que podamos comunicarnos los miles y miles de hispanos parlantes y evitemos poner más barreras de las que ya existen.

La lengua, los custodios del lenguaje, los Académicos, hacen el gran esfuerzo por mostrar un sociograma lingüístico lo más fiel posible al momento histórico en el concurren los acontecimientos, que no son más que el fiel reflejo de una época, de una mentalidad, de un sentir que se va gestando a la par que se incorporan nuevos instrumentos de comunicación en nuestra vida cotidiana.

La no dulcificación de este Libro, la Sagrada Biblia de la Lengua, hace más creíble su identidad pues pone como en un escaparate quiénes somos, dónde estamos y en qué creemos.

¡Enhorabuena! a todos los Académicos de la Lengua por el gran esfuerzo de actualizar continuamente nuestra idiosincrasia y nuestra forma de entender pausadamente y con profundidad nuestras raíces históricas con tintes de colores diversos. ¡Que aproveche!

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