Nadie puede negar el poder de la imagen. Desde pequeños, la historia que se nos contaba o leíamos no era la misma sin la ilustración, una parte importantísima del relato que venía a coronar lo que la palabra anunciaba. Con el curso del tiempo, esta parte tan preciada de la lectura, se iba perdiendo, y al llegar a la adultez, quienes leían algún tipo de literatura se debían conformar con lo escrito –que no es poca cosa, por supuesto –.

Así, el uso de la imagen quedaba restringido al ámbito de la literatura infanto-juvenil o el cómic, otro de los grandes géneros que explota al máximo el soporte visual. No obstante, en los últimos años se ha venido gestando otro formato, con características genéricas, cuya particularidad es la conjunción de letra e imagen, en igual proporción y destinada mayormente al público adulto.

Se trata de la novela gráfica. Tal es la importancia que adquirió dentro del mercado editorial que, en España por ejemplo, se acaba de crear un sello propio: Salamandra Graphic.

Algunos escritores reconocidos, otros experimentales, vieron los potenciales de este nuevo género, la novela gráfica. En España, Amadeo Balbi con Cosmicómic, Sento y Un médico novato o Guillaume Long con su obra A comer y beber. Con las manos en la masa, son ejemplos del éxito editorial del que está gozando el formato.

La novela gráfica, en síntesis. Género híbrido, se construye con textos e imágenes en partes equitativas. En muchos casos, y a diferencia del cómic, el autor de ambos suele ser el mismo, lo que le da más unidad a la historia según Catalina Mejía, editora española. Si bien se editan novelas gráficas para adolescentes, en general se destinan a lectores adultos.

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Uno de sus mayores antecedentes es Maus. Relato de un superviviente, cuyo autor, Art Spiegelman, tematiza el Holocausto en sus páginas a través de un recurso de la fábula: la animalización de sus personajes. Se trata de una verdadera joya literaria.

Sin embargo, la novela gráfica no está destinada solo a la literatura de ficción, aunque sea uno de los campos más trabajados. También otros discursos se han apropiado de esta manera de contar: biografías, ensayos, divulgación científica, y hasta periodismo. Por ejemplo, para los interesados en abordar el conflicto entre Gaza y Palestina, el texto de Joe Sacco es imperdible: Palestina: en la franja de Gaza, una “novela gráfica” sin nada de ficción y puro periodismo del serio.

Otra manera de contar y otra forma de leer. La novela gráfica, augura una larga existencia en las librerías.  #Libros