Hacía nueve años que en la Casa Imperial nipona no se celebraba ninguna ceremonia imperial. La última fue en 2005 cuando se casó la única hija del Emperador: la princesa Sayako. La segunda hija de Norihito, príncipe Takamado, primo del actual emperador Akihito, fallecido en el 2002 mientras jugaba un partido de squash, y de la princesa Hisako, el domingo a las 11:00 horas contrajo matrimonio con Kunimaro Senge (41), hijo de un sacerdote plebeyo del santuario sintoísta en Izumo que ocupa el puesto de asistente del sacerdote principal o negi. Se conocieron hace siete años cuando la princesa Noriko (26) visitaba el santuario.

La princesa Noriko (Graduada en el Departamento de Psicología de la Facultad de Letras de la universidad Gaskushuin), pasará a ser conocida como Noriko Senge perdiendo su título y su status de miembro de la Familia Imperial.

Tal y como dice la Ley de la Casa Imperial (1947): donde sólo los descendientes masculinos de línea masculina cuyo padre o abuelo paterno haya sido emperador pueden ocupar el trono. Esta ley estipula que una princesa debe renunciar a su estatus como miembro de la familia real cuando se case con un plebeyo. El gobierno concedió a la pareja cerca de 800.000€ (106.75 millones de yenes). Fijará su residencia en Izumo, donde trabajará y llevará una vida normal sin participar de las actividades ce la corte imperial, pasará a ser un ciudadano común de Japón. Ayudará a la familia en la organización de rituales sintoístas y eventos festivos.

Días antes de la boda se celebró la tradicional ceremonia "Choken no gi": una especie de despedida de soltera, sin el novio, protocolaria siguiendo las leyes imperial.

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La princesa lució un traje formal, al igual que el resto de los miembros femeninos de la familia real, y elegante un vestido blanco escotado y con tiara. Encima de unas tablas bermellón lacado fueron puestos platos tradicionales de celebración. Después de esta ceremonia, Noriko abandonó en coche, y para siempre, el Palacio Imperial.

Al día siguiente se celebró la boda en Izumo. En el viaje de Tokio a Izumo la princesa imperial, que sería su última aparición como tal lució un traje chaqueta con volantes en el cuello en rosa pálido con el sombrero a juego. Llegó el gran día, con una meteorología favorable y en la capilla donde la familia del novio ha tenido durante generaciones a su cargo, Noriko y Kunimaro vestidos con los kimonos tradicionales (el kimono rojo de Noriko perteneció a su abuela) unieron sus vidas. La ceremonia fue íntima, sólo asistieron 21 personas. Estuvo cargada de emoción y de momentos inolvidables siguiendo el protocolo cuando se casan mujeres de la familia real.