Películas como la de Steven Spielberg sobre Abraham Lincoln y un aspecto poco conocido de su biografía nos animan a ver algunas películas que hayan sido biografías más o menos fieles de grandes personajes históricos o de otros también importantes pero menos conocidos. Un primer ejemplo es "Lincoln" de Steven Spielberg, donde el director nos cuenta cómo luchó el gran Presidente para abolir la esclavitud, aunque fuera por métodos poco éticos, con la complicidad de un enorme Daniel Day Lewis que hace suyo el personaje.

Una película biográfica que obtuvo varios premios y de paso nos descubrió a una excelente actriz que se fundía perfectamente con el personaje al que interpretaba es la francesa "La vida en rosa", como la gran cantante Edith Piaf.

Marion Cotillard, que tanto puede trabajar en francés como en inglés, bordó las mil facetas de la cantante parisina que medio siglo después de su muerte no ha podido ser superada. Justamente ganó Cotillard el Óscar. Como era de esperar, hay varias escenas con muchas canciones de la Piaf, conocidísimas o poco conocidas. La Cotillard imita extraordinariamente la voz ronca de la Piaf, casi resucitándola.

Aunque muy poco conocida, también es de destacar la biografía de un mito del catalanismo, Francesc Macià, el primer Presidente de la Generalitat de Catalunya moderna, por Josep Maria Forn. "El coronel Macià" cuenta una historia poco conocida fuera de Catalunya, cómo Francesc Macià era un coronel del Ejército español hasta que en 1905 pasó algo terrible que le hizo reconsiderar todas sus convicciones.

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Un grupo de militares, ofendidos por las críticas al Ejército por parte de la revista satírica "Cu-Cut!", algo así como "El Jueves" de la época, y el diario "La veu de Catalunya", asaltaron e incendiaron las sedes de ambos medios con una crueldad escalofriante, las destrozaron de arriba abajo y lanzaron gritos de "¡Muera Catalunya!"

Mientras los demás militares firmaban manifiestos de solidaridad con los militares vandálicos, Macià se negó a firmarlos, considerando aquello una gravísima indisciplina de todos ellos, aparte los gritos de "¡Muera Catalunya!", lo que sorprendió a sus colegas. Macià recibió una propuesta de ser diputado en el Parlamento español por Lleida, lo cual aceptó, pero a su pesar, tuvo que abandonar el Ejército. La película cuenta su posterior evolución como persona y como político hasta que finalmente llega Abril de 1931 y pronuncia su famoso discurso en la Plaça de Sant Jaume de Barcelona.

Pero el americano Oliver Stone, siempre crítico con la política de su país, ha dado dos excelentes películas que pueden verse como biografía o como reconstrucción de hechos reales. En lo primero entra de lleno "Nixon", con Anthony Hopkins rendido al personaje, recreando perfectamente sus gestos y su voz, mostrándonos la cara humana y política del personaje.

Incluso el "caso Watergate", que arruinó su carrera política para siempre.

En lo segundo entra "JFK, caso abierto", recreación minuciosa de la investigación que el juez Jim Garrison quiso hacer sobre el asesinato en 1963 del Presidente Kennedy, al intuir que oscuros intereses se aliaron para hacer desaparecer al mandatario, que luchaba por modernizar los EEUU. Toda la película es un prodigio de reconstrucción de todo aquello, empezando por las diferentes facetas de la investigación o las múltiples entrevistas que Garrison tuvo con gente que sabía algo del asunto, y que le contaban detalles tremendos.

Casualmente, Garrison citaba en "JFK" a "Julio César", la gran obra teatral de William Shakespeare que Joseph Leo Mankiewicz llevó al Cine en 1953, con un grandísimo reparto que recitaba el texto de la obra, recreando el asesinato de César y sus posteriores consecuencias, con escenas antológicas. Garrison veía el asesinato de Kennedy como el del Emperador romano. También hay películas biográficas, o que lo parecen. La italiana "Vincere" se basaba en un rumor que en Italia siempre ha levantado polémica: la posible existencia de un hijo secreto del dictador Benito Mussolini, que tanto la madre como el hijo acabaron encerrados en manicomios por orden del Duce y sus secuaces.

Hay biografías de personajes curiosos, que no se sabe si el director la cuenta como le da la gana o que el personaje real era tan peculiar que se adapta perfectamente al universo del director. Eso pasó con la magistral "Ed Wood" de Tim Burton, biografía de los años clave del considerado "peor director de la Historia del Cine". Rodada en blanco y negro, con una galería de personajes secundarios que hubieran maravillado a Fellini. Martin Landau ganó un justísimo Óscar por su inolvidable recreación de Bela Lugosi.

Pero hay una película francesa que nada tiene que envidiar a la obra maestra de Tim Burton: "Gainsbourg, vida de un héroe", dirigida por el dibujante de cómics Joan Sfarr, basándose en su propio cómic, que debuta en el cine con una peculiar y original biografía de Serge Gainsbourg, y con la impagable interpretación de Éric Elmosnino, que nos hace reconocer a Gainsbourg en sus infinitas caras, desde el tímido y apocado pintor y pianista de su juventud al descarado y prepotente artista polifacético de su madurez.

El cine español, en lo de la recreación de hechos reales o biografías, no ha sido muy abundante, quizá por que durante el franquismo, cada biografía de cine estaba condicionada por la propaganda de la dictadura. Por ejemplo, una película sobre el Descubrimiento de América, "Alba de América", furibunda respuesta del Régimen a una película americana sobre Cristóbal Colón, crítica con la actitud española en aquellos países. Como era de suponer, la visión de aquel tiempo es claramente elogiosa, con escenas como la del indígena que es bautizado en España y que recita el Padre Nuestro perfectamente, con acento latinoamericano.

Recientemente, de reconstrucciones históricas, ya en la democracia, una película notable es "Las 13 rosas", 13 mujeres que fueron injustamente juzgadas y condenadas a muerte después del final de la Guerra Civil, y que todavía no ha sido limpiado su nombre del todo por parte de los Gobiernos conservadores. Pero Alejandro Amenábar nos mostraba una biografía de un personaje real que podía caer en otras manos en un telefilme moralista de sobremesa, la del tetrapléjico Ramón Sampedro, quien quería que le ayudasen a morir dignamente. "Mar adentro", con una extraordinaria interpretación de Javier Bardem, un gran guión y una emotiva banda sonora del propio director, arrasó en los Goya y ganó el Óscar. Todo un canto a la vida, aunque pareciera lo contrario.

Una película alemana, "El hundimiento", recreaba con total fidelidad los últimos días de la vida de uno de los más sanguinarios dictadores de la Historia de la Humanidad: Adolf Hitler. Como otros actores citados en este artículo, aquí el suizo Bruno Ganz supo encarnar magistralmente a Hitler y mostrarnos su lado humano, sin ocultar nunca al monstruo que escondía. Un monstruo que huía hacía adelante, sin querer reconocer su inevitable derrota, recluido en el bunker de Berlín donde finalmente se suicidó. Todo ello visto por la secretaria personal del Führer, que aparece en los minutos finales.

Y para acabar, el personaje histórico que más películas e incluso series televisivas ha tenido, que ha sido Jesucristo, con toda clase de aproximaciones, fieles o no, a su figura y la sociedad de su tiempo. Hemos tenido desde superproducciones de Hollywood como "Rey de Reyes" o "La historia más grande jamás contada" a la reciente "La pasión de Cristo" de Mel Gibson, esta última mostrando el calvario de Jesús con un realismo extremo y hablando los personajes en arameo y latín, lenguas de la época.