Ubicarse en el propio ciclo económico equivale a economizar energía para poder reutilizarla y encauzarla en acciones a que aporten beneficio propio y por ende beneficio al entorno inmediato del individuo o empresa en cuestión. Hacer lo contrario equivale a intentar copiar modelos que, aunque se ajusten a las circunstancias personales de una empresa ajena a la perfección, no tienen por que hacerlo con el modelo propio.

Sin desprecio por la competencia, pues la misma es catalizadora de cambios, los modelos que triunfan son los modelos personalizados a la política personal individual de cada persona o empresa. La mismase basa en los valores personales y los mismos se basan en la experiencia que es única y exclusiva de cada uno. Es decir, no existen dos personas con un misma experiencia de la vida por lo que no existen dos modelos idénticos de producción. Es por ello que aunque cada modelo pueda nutrirse de elementos ajenos de hecho nunca lo hará por ser estos elementos que por matices de familiaridad y afinidad serán útiles en la construcción de un sistema propio personal o empresarial.

Desde el punto de vista de ubicación, un mercado de competencia ofrece las ventajas de poder saber en que grado el modelo es eficiente o tiene carencias. Es pues, lógico pensar que el mercado en sí es un elemento meramente de ubicación. Por otro lado, perderse en la inmensidad de opciones, modelos y niveles del mercado, no sólo es una pérdida de tiempo sinó que implica una desubicación que se refleja en una pérdida de perspectiva y sus consecuentes efectos: la pérdida de personalidad.

Saber mirar de reojo mientras se produce un modelo propio equivale a la capacidad de muchos de hacer varias cosas a la vez sin perder eficiencia en ninguno de los procesos vinculados. Lógicamente para poder mirar de reojo debe existir un centro de atención, también conocido como punto gravitacional de atención a los procesos propios y un punto, generalmente móvil al que podríamos llamar orbitacional de referencia. Estos serían los elementos o factores que constituyen lo que se podría denominar un proceso de acumulación de méritos propios en beneficio de la satisfacción de un trabajo bien hecho. Y de todos es sabido que de todos los trabajos el mejor remunerado es siempre el mejor hecho.

Aprovechando la parábola del planeta y el elemento orbitante, podemos dar perspectiva a la visión empresarial del mercado de compra venta y sus diferentes modelos y determinar por razonamientos propios que nos beneficia y que no. Y sin embargo esta capacidad está al alcance de aquellos que son capaces de mirar de reojo, sin caer en la tentación de mirar fijamente al satélite perdiendo todo contacto con su centro gravitacional.