Un año más como todos por estas fechas, abrimos la puerta a un nuevo curso escolar y con él a unas cuantas sensaciones, rutina", "normalidad" "hábitos escolares", etc.... De la misma forma abrimos también la puerta a la pregunta de ¿qué hacemos con los niños después del cole?. En los tiempos actuales, gozamos de una amplia y variopinta oferta, para que los niños puedan ocupar su tiempo "extraescolar", pero me centraré más hoy en la enseñanza primaria, que es hoy por hoy la que más conozco por obligación a través de mis hijos. Ellos cursan 4º de primaria y 1º de primaria respectivamente. He de decir que yo con esas edades, era un niño plenamente feliz en mi ya antigua y extinta E.G.B (Educación General Básica) para la personas más jóvenes.

Recuerdo esa época como algo bonito, sencillo y sobretodo entretenida. Ahora que me veo reflejado en mis hijos, noto el de momento insalvable abismo generacional, ya no solo referido a la edad, sino a la forma de educar a los niños por parte de los colegios y de los padres, siempre hablando en general. La patología social que lleva de moda unas décadas y con ello me refiero al "estrés", es algo que debería estar reñido con la palabra niño, ya que para mí es inconcebible que niños de las edades de los míos o mayores, puedan estar estresados. Los niños con esas edades, deben cumplir las obligaciones que se les marca en el colegio y el ámbito familiar para cubrir los objetivos educacionales propios de esa etapa, sin exprimir al niño cuán naranja, una mañana cualquiera para hacer zumo.

Los pequeños deberían por ley, tener un tiempo al día para jugar, fomentar la relación personal extraescolar así como la creatividad y el ingenio. Jugar con niños(sean los compañeros del cole u otros) fuera del horario escolar es la mejor terapia educativa y antiestrés que existe. No quiero ser egoista ni descubrir la pólvora, pero sólo hablo desde mi experiencia personal, y creo que el derecho a expresarla lo tengo.

Es cierto que de ese modelo educativo, somos en parte responsables la sociedad actual, por el modelo laboral, situaciones familiares, obligación de "trabajar para vivir y no de vivir para trabajar".

Hoy en día hacemos lo segundo. Por desgracia el mundo del capitalismo y no es que esté en contra de ese modelo, demanda mucho esfuerzo y tiempo de dedicación al trabajo, en detrimento del tiempo dedicado a la familia y educación de la misma.

Hoy el materialismo está en todos los ámbitos de la vida y es muy difícil desarraigarlo y con él muchos de los valores sociales se han perdido.

Hemos conseguido inculcar a nuestros hijos un afán desmesurado de competitividad, "tengo que ser bueno no, sino el mejor de entre mis compañeros, porque sino la sociedad no me admitirá laboral y socialmente." Hay personas que por naturaleza y carácter son así, pero en eso consiste la riqueza del hombre, en la variedad y no pretender hacer con una máquina, clones sociales en eterna pelea. Creo que para finalizar y es de lo que quería hablar, no metamos en la espiral de como mi compañero va a hino Mandarín, yo a Mandarín y Árabe...

Para opiniones y gustos están hechos los colores, yo he pretendido escoger un color con "tono clarito".

Ahora que cada uno escoja el suyo.

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