Puede que la mayoría de ellas no dispararan un arma en toda su vida pero sin ellas no habría habido revolución. En 1910 y hartos del presidente Díaz estalló en Méjico una revolución de donde salieron algunos de los nombres más grandes de la historia como Pancho Villa, Venustiano Carranza y Emiliano Zapata. Estos hombres inspiraron a la gente para alzarse y pedir un cambio en el país, necesario por otra parte. Pero tras la guerra la mitad de sus ejércitos fueron olvidados e ignorados. Estoy hablando de la mitad femenina, las soldaderas o "Adelitas", mujeres que acompañaban a sus maridos e hijos durante las campañas evitando que los ejércitos murieran del hambre, cuidando de los enfermos, enterrando a los muertos e incluso ejerciendo de espías y contrabandistas pues nadie se imaginaba que una mujer pudiera esconder munición o medicinas bajo sus faldas.

Frente a las miles de mujeres que acompañaban a los ejércitos también estaban las que se hacían pasar por hombres para poder entrar en combate. Mujeres como:

  • Petra Herrera que se cambió el nombre por Pedro y llegó a capitanear a doscientos soldados bajo las órdenes de Pancho Villa y que luego creó su propia brigada compuesta sólo por mujeres

  • Petra Ruiz que también cambió su nombre por Pedro y que sembraba el miedo incluso entre sus propias filas

  • Rosa Bobadilla que llegó a pelear en más de ciento cincuenta batallas

  • Elisa Grienssen que le plantó cara a las tropas estadounidenses

  • Beatriz González Ortega que trabajó como enfermera salvando la vida de cientos de soldados de ambos bandos puesto que sus principios la impedían ignorar a nadie que estuviera enfermo

  • Dolores Jiménez y Muro que trabajó en varios periódicos y cuyas ideas sobre cómo llevar a cabo las reformas sociales y económicas hizo que Zapata se fijara en ella y adaptara muchas de sus ideas a sus propios conceptos y que la hizo coronel trabajando ambos juntos hasta el asesinato de Zapata en 1919.

Lamentablemente tras la guerra las mujeres volvieron a sus hogares y pocos se molestaron en darlas el reconocimiento que merecían.

La mayor parte de las menciones a las soldaderas fueron en canciones como "La Adelita" o en novelas como "Los de Abajo" de Mariano Azuela donde las mujeres son representadas como sumisas madrecitas (como en el caso de Camilla) o como vulgares y sin autocontrol (como en el caso de la Pintada) sin lugar para los matices.

Esto ha supuesto que incluso a día de hoy las mujeres mejicanas todavía tengan que luchar contra todo tipo de estereotipos negativos.

Esto está cambiando gracias a escritoras y activistas como Elena Poniatowska, Elizabeth Salas o, Katya Maldonado Tovilla y a movimientos artísticos como el homenaje que se exhibe ahora mismo en el Salón de la Plástica Mexicana (Colonia Roma, Ciudad de México) y que incluye 36 piezas de diferentes creadores del país, y que seguirá abierta hasta final de mes.

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