El cuerpo humano nos delata constantemente. Muchos movimientos nerviosos, actos reflejos… han delatado a muchas personas a la hora de saber que estaba mintiendo, que se encontraba indeciso o simplemente que delataba algo con los gestos que pretendía ocultar con las palabras. Nuestro cuerpo es inteligente, y una vez más descubrimos cosas que no nos habíamos planteado antes y se pueden descubrir analizando el lenguaje corporal.

La gente que se encarga de hacer este tipo de estudios ha descubierto que las posturas al dormir también tienen su significado y reflejan nuestra forma de ser: dicen que aquella persona que duerme boca abajo tiene un gran apetito sexual, la que duerme acurrucada es porque le gusta que le abracen para sentirse protegida, el que duerme hacia arriba y estirado es porque no tiene preocupaciones (si te paras a pensarlo tiene sentido, los bebés suelen dormir así y su sueño es placentero)… Ahora mismo estás pensando cómo sueles dormir tú y si cuadra con la explicación que acabamos de darte…

Pues bien, la postura no sólo se puede analizar de forma individual, sino que fijándose en ella también podemos descubrir en qué momento de la relación se encuentra una pareja.

Está claro que durante la noche nos movemos mucho y seguramente no tendrá nada que ver la posición en la que nos acostemos con la que nos despertamos. Según la persona que ha realizado el estudio, João Oliveira, tenemos que fijarnos en el despertar:

Cuando una pareja duerme entrelazada o abrazada es porque está pasando un momento de amor y pasión en la relación; puede ser después de un buen día o tras haber mantenido relaciones sexuales. Cualquier tipo de contacto sugiere que la pareja está a gusto y que se quieren tener cerca; pueden tener los pies entrelazados, estar de espaldas pero aun así rozándose, etc. El hombre se siente protector cuando duerme haciendo la famosa forma de la "cuchara" o cuando pasa los brazos por encima de ella en forma de abrazo.

Sin embargo, cuando la posición es de espaldas y sin tocarse puede reflejar un momento de discusión o mala racha entre la pareja, en la que cada uno prefiere mantener el espacio independientemente de que comparta cama con su pareja.

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Si uno de los dos de la pareja duerme ocupando un espacio que no le pertenece refleja necesidad de autoafirmación, mientras que el que queda encogido puede sentir baja autoestima o inseguridades respecto a su pareja….

Todo esto es un estudio generalizado tras haber observado diferentes movimientos y personas; no significa que todo el mundo duerma de cierta forma por tales causas. También influyen el calor, el lugar, las costumbres de cada uno a la hora de dormir… Pero si nos fijamos, a todos nos ha coincidido alguna de las posturas nombradas con el estado de ánimo que sentíamos en el momento. Una vez más, descubrimos que nuestro cuerpo delata nuestras acciones.