El modo de leer, más allá de las innovaciones y revoluciones que se vienen gestando, no ha cambiando. Aunque se produzcan lecturas pseudo-simultáneas -pues no es verdad que se pueda leer dos cosas al mismo tiempo literalmente -la esencia de la lectura, en lo más rudimentario del proceso, sigue siendo la misma: en nuestra cultura occidental, de izquierda a derecha. Si bien los soportes se fueron diversificando, en todos, la acción de leer sigue las mismas reglas. Pero qué cambiaría si una obra monumental de la literatura fuera la elegida para ser leída durante dos años, a cuentagota, o para ser más precisos, mediante el tuiteo. ¿Se "desacralizaría"? Esto es lo que está sucediendo con El ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha.

La fantástica historia del caballero andante -escrita por Cervantes en 1605 - sigue más vigente que nunca, ahora en una de las Redes Sociales.

El encargado de trasladar las andanzas de Don Quijote y su escudero, Sancho Panza, es Diego Buendía, un especialista en informática. El desafío impuesto consiste en publicar la historia completa en una secuencia de… ¡17.000 tuis! Tengamos en cuenta que la red social permite mensajes de 140 caracteres, y que la obra elegida, no es justamente una de las más breves de la historia de la literatura universal. El responsable, muy atinadamente, desarrolló un algoritmo que permite la publicación automática de un fragmento de la novela cervantina cada sesenta minutos, que comenzó a principios de este mes. De acuerdo a sus estimaciones, la publicación culminará el 22 abril de 2016, día en que se conmemorará los 400 años de la desaparición de Cervantes.

La gran empresa sorprende por el medio utilizado y las restricciones que el mismo impone.

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Constancia deberán tener sus seguidores para poder completar su lectura. Sin embargo, más allá de la circunstancia temporal, queda preguntarse el porqué de tamaño reto, como así también los efectos que esta nueva propuesta tendrá sobre la lectura del clásico español. Sin dudas, cambia el modo de aproximarse a una obra, lo que no significa que repercuta en la lectura (comprensión, interpretación). Sí está claro que los alcances serán variados. Habrá que ver si la fragmentación a largo plazo de una obra tan extensa, tan compleja, con tantos matices y rica por donde se la mire, provoca otro tipo de efectos no contemplados en una lectura, llamemos la "más convencional". Por otro lado, la segmentación no deja de ser una oportunidad para incentivar a la "otra lectura", sobre todo para los más ansiosos; y para quienes ya lo hayamos disfrutado,rememorar el placer de los gloriosos pasajes quijotescos.