Este ejercicio nos hará tomar consciencia para entender cómo y en que vamos a gastar nuestro tiempo. Si tienes 20 años, pensamos que nos quedan por vivir unos 70 años; o lo que es igual, 25.550 días; 613.200 horas. Muchisimo tiempo, ¿no crees? (Haz tú cálculo si tienes 30, 38, 53 años, etc.). Vamos a organizar y calcular:

Tienes 20 años y te quedan unas 613.200 horas por delante para vivirlas. Un tercio (204.400) las pasarás en los brazos de Morfeo, o sea durmiendo. Te quedan 408.800, otro tercio, trabajando: te quedan 204.400 horas. Pero tendremos un promedio de 3 horas por día de trabajo doméstico, hacer las compras, preparar la comida, etc.

(76.650 horas). Te quedan 127.750 horas. Comienza a restar las horas de estudio, de viaje de la escuela a casa o del trabajo a casa, el cuidado de los niños, bañarlos, hacer los deberes, etc. te quedarán unas 40.000 horas, o bastantes menos.

Ahora sigue restando la cantidad de horas por alguna enfermedad, o las que pasaste enfadado y ausente del mundo. Empiezas a ser consciente de que te quedan muy pocas horas para dedicarlas a las cosas que te gustan (aficiones), el amor, la felicidad. Si tienes 20 años y toda la vida por delante, ya sabes que te quedan muy pocas horas que dedicarás al disfrute, a la felicidad profunda, a practicar el placer de vivir todas las situaciones que te da la vida. No dejes para comenzar mañana. No sigas perdiendo el tiempo.

Organización de este tiempo: el problema primero es que creemos que tenemos mucho tiempo y por eso lo desaprovechamos.

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Hay que cambiar este habito y algunos ejemplos nos lo aclararán: hablamos mucho, nos encontramos con alguien y no paramos de hablar, y esto nos pasa varias veces al día, sin haber hecho nada útil, hemos perdido nuestro precioso tiempo, si con 15 minutos de hablar con consciencia hubiera sido suficiente, sin embargo al correr del día estuve hablando más de 5 horas y lo peor de todo que fueron cosas de hablar por hablar, sin sentido. Dedicamos mucho tiempo a "llenar el tiempo" o "matar el tiempo"... esto en realidad lo que está haciendo es matar nuestra propia vida, Hay tiempo, solo hay que cambiar la forma en que se usa.

Casi todos los seres humanos somos felices de a ratos, y creo que es mucho decir, si tu eres consciente que pasas mucho tiempo de tu vida surcando cielos de miedo, impotencia, enfado, celos y otras tormentas emocionales, solo estas complicando, contrariando, bloqueando tu paz y felicidad. Aquí entonces debes cambiar, cosas de afuera y cosas dentro de ti. Es lo que el Doctor Lobsang considera que es el gran paso, tomar esta primera decisión, y seguidamente tener identificado nuestros principales problemas emocionales, hacerles frente y buscar el antídoto y utilizarlo en cada acción que veamos va a ser negativa.

El Doctor Lobsang, nos regala una bellísima Meditación para superar el enfado con una persona y luego hacerlo extensible al resto de la humanidad.

Como hacer la práctica de la meditación del amor. "A solas: Siéntate cómodamente, en silencio, y piensa en una persona. Visualiza claramente su cara y siente que le deseas lo mejor, que su familia y sus amigos le amen y le cuiden y le mimen. Tú también le amas y le cuidas y le mimas. Mantente en ese sentimiento.

Si no puedes meditar pensando en la persona con la que estás enfadada. Empieza pensando en otra que te resulte más fácil. Y luego cambia de persona: con tu amiga, con tu vecina, con tu compañero de trabajo... La práctica hará que finalmente puedas hacerlo con cualquiera, incluso con la que estás enfadada.

Meditar con otra persona o más: Siéntate frente a ella, en silencio, y mírale a los ojos. Al principio te costará, pestañearás mucho, quizás te dará risa. Cerrad los ojos y visualizaos, pensad en la otra persona sin mirarla, durante unos minutos. Practica el amor como en el caso de arriba (deséale lo mejor, que le quieran, que le mimen). O de cualquier otra manera, como tú sientas el amor. Vuelve a abrir los ojos y mírala.

Practica más adelante con diferentes personas. Consecuencias: Cuando vayas por la calle y te cruces con la gente, mirarás sus caras y sentirás el mismo amor que has experimentado mirando las caras de otras personas, en tu práctica. Cuando te enfades, mira la cara de la persona con quien te estás enfadando y probablemente te resultará muy fácil sentir amor. Y el amor destruye el enfado.