¿Has terminado ya tus vacaciones? ¿O eres de los que aún no las ha empezado? Si eres del segundo grupo afortunado, te voy a proponer un destino para escaparte del estrés, de la contaminación y del ajetreo cotidiano que vivimos a diario, aparcando durante unos días la rutinaria tarea de fichar entrada y salida, obedecer las órdenes de tu jefe, y los desplazamientos en hora punta desde y hacia tu casa a tu lugar de trabajo. ¿Dónde? En un archipiélago panameño que tiene todos los requisitos para poder decir de él que es un paraíso: Bocas del Toro.

El trayecto hasta llegar es largo y algo pesado, sí, pero merece la pena, la tranquilidad y las playas casi vacías son suficiente recompensa para aventurarse a comerse un mínimo de 12 horas de vuelo (si sales directamente de Madrid), a lo que hay que sumarle el trayecto desde tu ciudad de origen hasta la capital. Y una vez en Panamá City, hay varias opciones para llegar a Bocas.

Por aire, con una avioneta de Air Panamá que te deja directamente en el pequeño aeropuerto internacional de Bocas del Toro, en Isla Colón. Internacional porque tiene acceso también dese San José de Costa Rica. Hay un par de vuelos diarios y el avión es pequeño, apenas 50 plazas, por lo que, o se reserva con mucha antelación, o habrá que escoger otra opción.

Por tierra, desde el aeropuerto de Panamá hasta la estación central de buses con un taxi, y una circulación caótica. Y de ahí, en un bus bastante cómodo, si este calificativo se le puede aplicar a un bus, prepárate para pasar otras 11 horas de carretera hasta llegar a Almirante. Luego un microbús o de nuevo un taxi para un pequeño trayecto hasta Marine Tours, donde, tras 45 minutos en una barca a motor con capacidad para unas 20 personas, se alcanza el pequeño embarcadero de Isla Colón.

Alternativamente se puede llegar desde San José de Costa Rica, y de allí, o en avioneta hasta Bocas, que no funciona todo el año, o por carretera hasta Puerto Viejo, pequeño pueblo caribeño con aire jamaicano. Una vez en Puerto Viejo, si se llega a tiempo, se toma un bus hasta Sixaola, y de allí otro bus o un taxi hasta Changuinola, después de pasar el puesto fronterizo. ¡Ojo!, para llegar a la caseta fronteriza panameña desde la costarricense hay que atravesar el río a pie, por el puente donde están las vías del tren de mercancías. Toda una aventura. O se puede cruzar en taxi. Ya en Changuinola, se accede hasta Almirante con un nuevo bus, y se sigue como en la opción anterior.

Como se puede ver, la vía aérea es la más aconsejable, pero también la más cara. Pero una vez en Bocas, sea cuál sea la isla en la que te vayas a alojar, te olvidarás del agotador viaje y de lo que llevas gastado hasta ese momento.

El traslado entre islas se hace con taxis acuáticos, unas pequeñas barcas a motor que te cobran desde 1 dólar hasta unos 15, según la distancia que vayas a recorrer. Realmente económico el traslado interinsular. Y hay desde hostales para mochileros hasta pequeños resorts que tienen precios asequibles la gran mayoría. Todos ellos están construidos en madera, como todas las casa de las islas, y van desde los muy simples y básicos hasta los suficientemente cómodos, sin lujos pero más que suficiente para dormir y relajarse por la noche. Porque llegar hasta aquí para meterse en la habitación y no salir en todo el día, sería la mayor tontería que se podría hacer. Incluso si llueve, como nos sucedió la última vez que fuimos, te puedes relajar en una terracita sobre el mar, tomándote un cóctel en Cosmic Crab o en El Pirata, comiendo langosta o cualquier otra especialidad que elaboran a la perfección en Bibi´s on the Beach o varios otros buenos restaurantes, o paseando bajo la lluvia por la calle principal de Isla Colón y sus alrededores, que con ese clima, el cuerpo lo tolera perfectamente.

Hay muchas, muchísimas cosas que hacer y lugares para visitar, tanto en la isla principal como en Cayo Carenero, Isla Bastimentos, Cayo Solarte, Cayo Coral, Cayos Zapatillas y otros rincones a los que se acceden por muy poco dinero y con desplazamientos realmente cortos. El archipiélago tiene una página de internet donde promociona sus lugares más interesantes para ver, y si entráis os daréis cuenta de que es imposible visitarlo todo en una estancia menor a una quincena, y aún así es muy justo y habría que hacerlo sin tomar descansos, lo que no es recomendable en unas vacaciones. Es preferible dejar algo por conocer para tener así la excusa para volver...

Si os decidís a ir, no os olvidéis de pasar por un restaurante que cocinan platos cubanos e italianos, y probad la Ropa Vieja. Sencillamente buenísima. Son lentos pero, ¿quién tiene prisa en un paraíso así? Y llevaros una cámara, o mejor dos, con baterías de repuesto, cargadores y tarjetas suficientes, porque os vais a volver con tal cargamento de fotos que tardaréis varios días en hacer una amplia selección para confeccionar vuestro fotolibro digital. Avisados estáis...