Las buenas películas de terror escasean. Además, este género tiene la particularidad de que los defectos se ven acrecentados. Es decir, las malas películas de terror lo son en un sentido amplio y literal, es más, son objetivamente malas. Por ello, a continuación te ofrecemos una lista con algunos títulos de películas de terror que mejor hubiera sido que jamás se hubieran rodado. Si decides verlas, que sea bajo tu responsabilidad.

“Kung Fu contra los 7 vampiros de oro” (1974).

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Una película de artes marciales y vampiros de serie B. Es británica y está dirigida por Roy Ward Baker. La película es bastante pintoresca y no podrás dejar de reír con ella, aunque como Cine de terror deja mucho que desear.

La secta vampírica de Los 7 vampiros de oro recibe la colaboración del conde Drácula en persona, a quien le han pedido ayuda a través de uno de sus sacerdotes. Este viajó a Transilvania y habló con el aristocrático vampiro, quien decide viajar a China a ayudar a la secta.

Para pasar desapercibido o ir más a juego con el resto de la secta, el conde Drácula tomará aspecto oriental.

Pasa el tiempo y el viejo enemigo del vampiro transilvano, el profesor Van Helsing se encuentra en una universidad China dando una conferencia sobre la existencia de los vampiros. Los oyentes se ríen del profesor holandés, a excepción del joven estudiante Hsi Ching.

Resulta que la aldea del joven Ching, Ping Kwei, es atacada de forma habitual por Los 7 vampiros de oro.

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Por ello cree lo que cuenta Van Helsing. Así que le pide ayuda. Van Helsing accede a ayudar al joven oriental. Hsi Ching, el profesor Van Helsing y los hermanos del primero darán caza a los vampiros. Como buenos chinos, tanto el joven estudiante como sus hermanos son expertos en artes marciales.

Llama la atención, aparte del extraño aspecto de los vampiros, el hecho de que al ser chinos, los crucifijos no tienen efectos sobre ellos. Para asustarlos hay que enseñarles estatuas de Buda.

“Decay” (2012). Unos físicos del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) estaban un buen día aburridos, así que decidieron hacer una película de zombies. Se miraron los bolsillos y consiguieron el presupuesto para su película, el cual no daba para pagar actores. Sin embargo, no había problema, pues ellos mismos podrían interpretar los papeles.

Escribieron un guión, se lo aprendieron de memoria y cada vez que les tocaba soltaban su diálogo.

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Así, como si fueran máquinas expendedoras de tabaco, que cuando se le introducen las monedas y se selecciona la marca de cigarrillos expulsan el paquete. De hecho, si en sus dotes interpretativas nos hemos de fijar, da la impresión de que son discípulos de Steven Seagal. La película va de que en el CERN hay una burbuja de incertidumbre que provoca que las personas que andan cerca se transformen en zombies.

“The Black Water Vampire” (2014). ¿Os acordáis de “El proyecto de la bruja de Blair”? Bueno, pues esta es exactamente igual, salvo que el monstruo malvado en este caso es un vampiro muy feo.

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Además, al igual que ocurre con la historieta esa de la bruja, te pasarás toda la película esperando a ver lo que pasa. Y todo lo que pasará es que los personajes gritarán y oirán ruidos y respirarán fuerte y todo se verá como los vídeos típicos de comunión rodados por algún familiar. Es muy mala, es muy aburrida y muy decepcionante. Todo ello se complementa con un vampiro muy feo y muy poco terrorífico, que aparece una sola vez en la película, muy al final, cuando parecía que ya no podía ir a peor.

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