En cualquier mecanismo, ya se de carácter natural o artificial, que cumpla con unos mínimos en términos de eficiencia, las partes del mismo son siempre colaborativas. Por ejemplo, en el mecanismo que permite a un vehículo poder ser denominado con el nombre de vehículo, sus partes funcionan siempre de forma colaborativa en misión de cumplir las funciones atribuibles a un artefacto capaz de transportar personas o mercancías de un lugar al otro.

Bajo ningún concepto, el ingeniero que diseñe artilugio variopinto, tratará de implementar su proyecto introduciendo elementos no afines a la funcionalidad del mismo. Cualquier mejora en el campo de la innovación, consiste en el añadido o la sustracción de partes en un ingenio que después de modificación siempre deberá acometer sus funciones de forma más eficiente. Para resumir de forma clara el concepto, tan solo señalar la obviedad de que a ningún ingeniero se le ocurriría intentar mejorar el rendimiento de una rueda cambiando su forma redonda por una cuadrada.

El impacto del nombre, es decir de las palabras, es de naturaleza formativa. De este modo cuando se dan por entendidos conceptos frecuente mente utilizados en política como gobierno y oposición, es inevitable que surjan burdos matices como el de contrariedad, rugosidad, fuerzas opuestas, lucha de poder, notoriedad y un sinfín de intentos afines al personalismo de las funciones desempeñadas. Las partes de un vehículo, pueden ser agrupadas nominalmente por afinidad a objetivos específicos y concretos. por ejemplo los elementos de combustión, de transmisión etcétera.

Gobierno es un término global, que hace referencia a pocos rigiendo las actividades de muchos. Bajo ningún concepto puede equipararse al término oposición, que representa un subconjunto del término madre que no es otro que el de nación. Por decirlo de otro modo. La superficie por la que se desliza un vehículo produce una fricción que incide sobre ruedas puede incluirse dentro del conjunto de factores que afecta al funcionamiento global del mismo. Resulta fácil deducir, que una fricción adecuada a las necesidades que vienen definida por la funcionalidad del vehículo, participará de forma colaborativa incrementando la eficiencia del vehículo. Del mismo modo, una fricción adecuada pero flexible permite a los gobernantes en el poder recapacitar a cerca de las decisiones de acción. Y sin embargo dicha fricción no debería ser sistemática y grosera. Y si lo es por personalismos e intereses particulares, no merece formar parte alguna del aparato de gobierno.

La oposición por sistema induce a un avance lento. La oposición moderada sistemática produce un avance moderado en cuestiones relativas a los vectores de gobierno. Una oposición flexible hasta el punto de dejar de ser oposición en los momentos adecuados hasta el punto de poder llegar a ser fuente de energía, expresa madurez democrática y política.