Representantes de Bután, Ecuador, México, Uruguay, Venezuela y Bolivia debatirán la próxima semana en La Paz sobre la filosofía del "vivir bien". En los tiempos que corren se trata de una noticia de lo más original que merece la pena ser destacada. Los representantes de cada uno de estos países aportarán experiencias, conocimientos e información para inducir a sus habitantes a elevar su calidad de vida en ciudades y poblaciones a través de "buenas prácticas y costumbres" que no tienen que ver con la riqueza ni el dinero.

Para esto el enfoque propuesto no es necesariamente ni exclusivamente disponer de un alto poder adquisitivo. Por ejemplo Bolivia aportará conocimientos ancestrales recogidos en la tradición andina y relacionado con el respeto a la madre tierra, o "pachamama". La reunión cuenta con el apoyo del Gobierno de Bolivia puesto que la idea de una "filosofía del buen vivir" ha sido un aporte del Presidente Evo Morales.

El alto grado de crecimiento que ha alcanzado el sistema capitalista en los últimos años es proporcional al grado de insatisfacción al que ha llegado el individuo moderno.

El entorno materialista - que acaba de ser denunciado por el Papa Francisco, en Corea, como uno de los más peligrosos "demonios" del siglo XXI- acaba sumiendo a la mayoría de los individuos en una frustración cotidiana, las más de las veces porque la lógica misma del sistema no permite cumplir cada uno de los sueños. El sistema capitalista está diseñando para acumular riqueza; es un sistema piramidal, es decir que solo alcanzan el éxito material algunos pocos mientras el resto trata de alcanzar la misma cima, y en el más común de los casos imitar a los triunfadores grotescamente consumiendo cualquier tipo de "merchandaising" que usen o hayan usado los "famosos", en una cultura vacía de "usar y tirar" donde nadie parece disfrutar de absolutamente nada que no tenmga que ver con adquirir algo o consumir.

Con esta intención, la de buscar alternativas comunitarias que escapen a equiparar bienestar o felicidad con dinero o consumismo, es se invita a Bután, un pequeño país del sudeste asiático, de tradición budista, emplazado en un paisaje de encanto, al pie de la cordillera del Himalaya donde la riqueza no se mide en dinero o en posesiones materiales sino en felicidad. En concreto Bután reemplaza nuestro famoso PBI occidental (Producto Bruto Interno) por FNB, algo así como Felicidad Nacional en Bruto.

Con este índice Jigmé Singye Wanchuck, Rey de Bután, comenzó a medir la felicidad de su país. El FNB se obtiene registrando mediante encuestas a la población el grado de satisfacción o insatisfacción con respecto a la salud, educación, bienestar emocional, energía vital, desarrollo armónico con la naturaleza, ecología, gobierno, etc.

La reunión dará comienzo este día lunes 18 de Agosto y se prolongará hasta el día jueves. También ha trascendido que los asistentes al congreso y abordarán acuerdos y líneas estratégicas en la búsqueda de un nuevo orden mundial.

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