En ocasiones la ciencia, y en especial los estudios científicos, nos ofrece curiosidades estadísticas que pueden ser tomadas como verdades científicas o como curiosidades provocadas por el método científico en sí mismo. Este método de obtención de resultados, aun siendo el mejor método con el que obtener verdades que podamos llegar a utilizar en futuros experimentos y en nuestra vida, tiene pequeñas grietas por las que se cuelan otro tipo de estudios que, por más serios que sean, siguen obteniendo resultados que no son relaciones causa efecto perfectas. En mis clases sobre estadística siempre nos ponían el ejemplo de un estudio que demostraba que existía una relación directa entre la obtención de títulos de doctorado de una universidad y el posterior nacimiento de burros en las zonas circundantes, como si de un efecto de balanza de tratase.

Evidentemente la explicación era tan simple como que la época de cría de los burros era inmediatamente posterior a la época en la que se otorgaban los títulos de doctorado, con lo que a no ser que un año no hubiera estudiantes decentes o ningún burro criase siempre existiría esa relación que no por ello era causal.

En este caso vemos como un estudio nos ofrece una relación directa entre leer “Cincuenta sombras de Grey” y los problemas con determinados desequilibrios alimentarios entre las jóvenes lectoras de esta trilogía de novelas producto de la pluma de E. L. James. A esto se añade que estas chicas tendrán más posibilidades de tener parejas que abusen verbalmente de ellas, se den a la bebida o tengan parejas sexuales en serie.

Como estudio me parece muy bien, y si lo han publicado será porque han seguido las normas que articulan este tipo de estudios, pero ¿Qué es lo que han preguntado para que los resultados ofrezcan este abanico tan variopinto de efectos? Y ya que estamos ¿Por qué todos son negativos?

En principio podríamos pensar que algunos de ellos podrían tener cierta veracidad, a fin de cuentas el libro es un modelo de conducta tan válido como la televisión o la moda para cualquier persona y alguna gente podría ser lo suficientemente proclive a determinadas conductas como para que se vean empujadas por un libro.

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Sin embargo, pensar que un libro puede llevar a una persona mentalmente sana al alcoholismo, la promiscuidad y la anorexia se parece demasiado a esos estudios que afirman que los videojuegos violentos conducen a los niños a la violencia o aquellos psicólogos que hace ya unos añitos aseguraban que jugar a “juegos de rol” podía llevar a una persona a ser un asesino en serie.

Quiero pensar que es una curiosidad y no un intento, apoyado en la propia fama del libro para darle bombo a las conclusiones, de demostrar que las novelas que se salen de la moral imperante son un riesgo mortal para los jóvenes.