En el cuerpo humano, 10.000 millones de células sufren apoptosis diariamente, o sea, se suicidan, se quitan la vida voluntariamente, para evitar problemas de salud al resto del organismo. Unas, porque su ADN ha sufrido demasiadas mutaciones que no puede reparar; otras, porque han sido invadidas por algún virus, y otras por viejas, lo cierto es que deciden quitarse de en medio encogiéndose, formando bolsas de desperdicios para que las células fagocitarias, como los glóbulos blancos, puedan hacer limpieza y quitarles de en medio. La apoptosis es algo biológico; el suicidio humano, también. 


Todos los días, miles de personas se quitan la vida .Es una apoptosis social. Los suicidas creen que son una carga y que la sociedad ganará con su pérdida. El instinto suicida se hereda, pues está dentro de la genética, no solamente humana sino de todos los seres vivos. Hay científicos que lo atribuyen a la falta de secreción en el cerebro de un neurotransmisor denominado serotonina, que causa una depresión crónica difícil de curar. Es una enfermedad 
estigmatizada. Ni el cáncer, ni la locura, ni otras enfermedades como la tuberculosis o el cólera .que son muy contagiosas, se ocultan tanto como el suicidio. 


En el mundo son miles de personas las que se quitan la vida diariamente. En España, superan a los accidentes mortales en las carreteras: pasamos de 3.500 muertos el año 2012. Y como ocurre en el resto de los países, el mayor porcentaje se da en las regiones norteñas: Asturias, Galicia… En Europa, sus equivalentes: noruegos, suecos, finlandeses…Francia también tiene muy alto el índice de suicidios. Parece ser que el Sol, -como no-, influye mucho en esta inclinación: los días nublados y lluviosos aumentan los suicidios, a la vez que disminuye la serotonina en los cerebros. Tal vez por eso, los países soleados como Grecia y Chipre sean donde menos gente se suicida. 


¿Se pueden prevenir los suicidios? Antes de ahora se pensaba que no. Pero desde que el Presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, Miguel Gutiérrez, en un trabajo que publica en la revista especializada Molécula Psychiatry ,dice que han encontrado en los suicidas niveles más altos de lo normal de un tipo de ARN relacionado con el gen SAT 1, la situación se ha vuelto esperanzadora. Ya veremos.
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