En su anterior película, "Séraphine", Martin Provost, antes actor y desde hace una década director de #Cine, demostró estar fascinado por artistas malditas, que nunca fueron valoradas lo suficiente y fueron casi olvidadas después de su muerte.

En aquella, era la pintora de estilo naïf Séraphine De Senlis (Yolande Moreau), que murió loca y olvidada en 1942.

En ésta, es Violette Leduc (Emmanuelle Devos), escritora de difícil y trágica vida, vamos, como de novela pero en la realidad, que un día la gran filósofa Simone De Beauvoir (Sandrine Kilberlain), defensora de los derechos de la mujer y pareja del filósofo Jean-Paul Sartre, descubre que tiene gran talento como escritora, con unos escritos con fuerte componente autobiográfico, directos, secos y con un gran realismo, y le ayuda a seguir escribiendo.

Violette accede, ya que se había enamorado de la Beauvoir (era bisexual). Volcará en su primer libro su durísima relación con su madre, que la tuvo como se decía antes, "hija ilegítima" o bastarda, algo que siempre la había acomplejado.

Empieza la película en plena guerra, en 1945, con Violette casada de conveniencia con el escritor homosexual Maurice Sachs (Olivier Py, actor y director del Festival de Teatro de Avignon). Se separan después y ella sobrevive como puede, metida en contrabando y estraperlo. Encuentra una miserable habitación en Paris, donde vive como un personaje de Dickens.

Cuando empieza a escribir, su libro es publicado, pero con poca tirada, ve que no sale de la miseria y su tristeza y soledad aumenta. Tiene amistad con el dramaturgo Jean Genet (Jacques Bonnaffé), el cual le dedica su obra "Las criadas", a punto de estrenar.

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Como la Beauvoir no la corresponde sentimentalmente, cae en una depresión. Ella le aconseja viajar, y le hace caso, yendo a Faucon, en el Sur de Francia. Un cambio de aires que pese a que tiene un comienzo desastroso, poco a poco le irá animando e inspirando para sus futuros #Libros. Incluso le animará a abandonar Paris y quedarse para siempre en Faucon. Simone De Beavoir le seguirá apoyando, ya que Violette por fin conseguirá el éxito. Morirá allí en 1972.

La película nos muestra sólo una parte de su vida, que acaba en 1965, pero muestra el coraje y la lucha de una mujer contra terribles adversidades, además de que fue una pionera de la escritura femenina, libre de artificios y que mostraba su sexualidad lejos de los códigos morales de la época. Estas son las virtudes de la película.

En su contra está la excesiva sordidez de la mayoría de escenas, que quieren mostrar la vida de Violette como era, sin caer en las simplificaciones o los tonos suavizados de una película de Hollywood, y también el tono distante y frío, que no ayuda mucho a que nos identifiquemos con las desgracias de Violette, imprescindible para comprenderla y que no nos caiga antipática.

Lo mejor es la interpretación de Emmanuelle Devos, que tan pronto muestra el personaje como luchador, otras veces como triste y otras simplemente patético, digno de lástima, pero no en el mejor sentido. Eso sí, la auténtica Violette no era guapa como la Devos, más bien era muy fea, lo que le impedía conocer hombres con asiduidad, aunque tuviera una apasionada relación con un hombre casado de Faucon. La película se divide en capítulos, cada uno dedicado a algunas de las personas que fueron importantes en su vida.