El 20 de julio de 1969 Neil Armstrong bajaba las escaleras del módulo lunar Eagle y pronunciaba la famosa frase "Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad". En ese instante la Luna dejaba de ser un referente en el cielo para convertirse un lugar; y sin duda ese momento en plena guerra fría se convirtió en una catarsis colectiva independientemente de la bandera que acabó plantada en su superficie. Definitivamente estaban delante de uno de los hitos más importantes de la humanidad, comparable al dominio del fuego. 

El 14 de diciembre de 1972 en Eugene Cernan y Harrison Schmitt abandonaron la Luna para no volver más. En estos 45 años se ha especulado sobre las causas del no retorno, incluyendo la posibilidad de que todo fuera un montaje. Este era el Apollo XVII había previstos hasta 20, pero el haber ganado la carrera a los rusos, sumado a que ellos también habían perdido el interés, y el gasto excesivo coincidiendo con la crisis del petróleo, acabaron con el programa. Pero ¿fue esta la razón fundamental?

La Luna está muy lejos, mucho más de lo que la mayoría de nosotros puede imaginar. Obviamente en la década de los 60 se sabía perfectamente a que distancia estaba la Luna, como la distancia a estrellas a años luz con una extraordinaria precisión; pero se tenía una concepción errónea del espacio, el cual creían vacío pero en realidad hay un montón de objetos de tamaño muy pequeño e indetectables con unas velocidades relativas del orden de los kilómetros por segundo (más deprisa que un proyectil de una arma de fuego) que pueden atravesar limpiamente los fuselajes de nuestras naves de pocos milímetros de aluminio. A parte siempre creyeron que la travesía sería un reto comparable con el viaje de Colon a América; el nuevo continente podría ser desconocido pero había agua, plantas, animales y aire necesarios para sobrevivir, pero en la Luna y el resto de Sistema Solar no hay nada de esto; a efectos prácticos quedar vagando por el espacio o atrapado en la Luna es lo mismo. Y nuestra única isla disponible, la Tierra, implica aterrizar, porque para salir al espacio a un rescate se necesitan meses de preparación que un accidente no tiene, y esto requiere que estén en perfecto estado ciertas partes de la nave si no queremos que acabe en desastre como la del Columbia en 1997.

Vivimos en un confortable planeta protegido por una coraza invisible que es el Campo Magnético Terrestre que desvía el viento solar. Marte no tiene esa protección, y Marte no tiene nada de materia orgánica en su superficie. Por suerte los astronautas de los Apollo solo estaban pocos días de viaje y coincidió en un periodo tranquilo por lo que hace las erupciones solares. La estación espacial está a 400 km de altura dentro del campo magnético terrestre y nunca se aventuran a misiones fuera de este.

Apollo XIII el toque de atención
Hay una versión oficial de porque saltó por los aires medio módulo de comando pero en realidad no se tiene la más mínima idea. A parte de ese molesto inconveniente de ¿Qué provocó el accidente? Hemos de sumar que sólo la suerte salvo a los tripulantes. Según como hubieran evolucionado los acontecimientos la suerte de estos hubiera sido peor a que la nave explorara. Nadie podía rescatarlos, no había circuitos redundantes ni recambios, y lo peor salirse del guion del viaje es casi seguridad de perderse en el espacio. Para hacernos a la idea un Apollo no difería tanto como creían del viaje dentro de una bala de cañón como narró Julio Verne.

Aunque en realidad este aviso lo tuvieron ya en el Apollo XI. Casi gastaron todo el combustible de reserva (que no era mucho) buscando un lugar de alunizaje: la Luna era mucho más accidentada de lo que se creía. Aunque peor fue al irse, se rompió la palanca de ignición y sin aire que habían perdido al abrir la nave para salir, sólo podían ir con los vestidos presurizados imposibilitando poder hacer mecánicas complejas con las manos debido a los guantes; por suerte encontraron un bolígrafo (que no había de estar para nada allí) con el que hacer palanca y poder accionar la ignición, sin el bolígrafo hoy todavía estarían allí arriba momificados. #Investigación científica

No se vuelve porque ese 80% de seguridad, que vendían como 50% a efectos publicitarios, no llegaba ni al 20% a la hora de la verdad y sólo la suerte hizo que no hubiera ni una víctima en los ocho Apollos que circundaron la Luna. Cuanto más aumenta el conocimiento más sabemos de nuestra ignorancia; y el montón de naves no tripuladas y estudios desde la Tierra nos han dado un conocimiento inimaginable en los lejanos años 60 de nuestro sistema planetario. Irónicamente en esa época nos veíamos caminado por nuestras fechas por Marte pero no saber tanto como sabemos hoy de este planeta. Acabaremos viajando a las estrellas pero antes nuestros embajadores robóticos habrán aplanado el camino.