Mi viaje y pequeña convivencia con los tuareg al norte de Mali cerca de la mítica ciudad de Tombuctú, fue una experiencia única e inolvidable.

Tres compañeros fotógrafos y yo estábamos haciendo un trekking por la Falla de Bandiagara en Mali y a los pocos días nos cruzamos con una ONG francesa... ellos nos comentaron que huían de Tombuctú ya que su gobierno les había ordenado abandonar esa parte del país por posibles conflictos armados relacionados con los tuareg rebeldes y extremistas que habían apoyado a Gadafi y que ahora se dirigían a Tombuctú para tomar esa ciudad.


Los cuatro compañeros y nuestro guía "Bala" enseguida nos sentamos a hablar sobre aquella información y como no podía ser de otra manera, la decisión fue dirigirnos a la mítica ciudad para entrar en contacto con los tuareg no extremistas de Tombuctú. Nuestra misión no era otra que la de fotografiar a los tuareg de esa zona por el interés que había despertado en nosotros la conversación con la ONG francesa.


Bala, nuestro guía de Mali dijo que conocía un asentamiento tuareg y nos aseguró que eran totalmente pacíficos aunque con esa nueva situación tampoco ponía la mano en el fuego... aún así nuestra decisión fue irrevocable.
Desde el punto donde nos encontrábamos en Bandiagara, la única solución para llegar a nuestro nuevo destino era coger el todo terreno y hacer un largo recorrido de unas 22 horas hasta el ferry con el que cruzaríamos el río Níger y así poder llegar al punto donde nos esperarían unos tuareg con camellos para todos y así dirigirnos a su eventual campamento.


Después del largo y cansado recorrido por donde cruzamos paisajes impresionantes con verdes praderas mezcladas con inmensos terrenos desérticos, al final llegamos a Tombuctu… era realmente una ciudad fantasma en medio del desierto y nosotros los únicos locos extranjeros que se movían por aquellas latitudes en un ambiente prebélico que fue así como terminó siendo meses más tarde. No sin cierto nerviosismo nos dirigimos a las afueras de la ciudad y allí estaban los tuareg con sus camellos tal y como habían prometido, entre ellos estaba el padre de familia que nos acogía en su jaima… poco después de las presentaciones y unas amables risas por parte de todos, nos dirigimos al campamento con otra hora más de viaje pero esta vez a lomos de los camellos.


Llegamos casi al anochecer y coincidió nuestra llegada con una celebración tuareg en un campamento cercano y a la que fuimos amablemente invitados. Allí en medio de las arenas del desierto, las mujeres cantaban, tocaban tambores pequeños y los hombres bailaban blandiendo unos bastones alrededor de una fogata… fue verdaderamente muy impactante todo aquello ya que nosotros en realidad teníamos que estar al otro lado del país haciendo un trekking por la zona de Bandiagara... Después de la celebración volvimos a la jaima donde llegó la hora de la cena de la que no haré ningún comentario culinario pero seguro que pusieron todo su esmero en preparar aquellos alimentos que no dudamos en comer y agradecer.


Mis compañeros y yo decidimos dormir fuera de la jaima encima de unas esterillas y mantas que nos dejaron amablemente,  sin duda una buena decisión porque puedo decir que tuve la oportunidad de observar el firmamento más cuajado de estrellas que he visto en mi vida y donde se veía con precisión la parte de la vía láctea que pocas veces podemos observar con tanta claridad desde la tierra. En fin, dormirse con aquella visual fue casi lo mejor del viaje.

Al día siguiente nos levantamos todos a las 6 am y durante el desayuno a base de pan de mijo y té pudimos tener interesantes conversaciones sobre la vida, la política y la religión de los tuareg, seguidamente iniciamos una increíble sesión de fotografías de la que estoy especialmente orgulloso por las circunstancias tan especiales que rodearon esta pequeña convivencia con los tuareg... los señores del desierto.


Como anécdota curiosa diré que el conocido escritor Alberto Vázquez Figueroa eligió uno de los retratos que pude hacer a los tuareg como portada de su última novela "El último Tuareg" y donde refleja parte de los conflictos que existen por aquellas latitudes.