La política en general está cada día más refinada. Eso es un hecho: sus dirigentes son cada día más astutos y los métodos de los que se valen están cada vez mejor trabajados. Al menos esa debió ser la certeza que muchos tuvieron cuando Rusia se anexionó a la ex ucraniana Crimea. Anexión, sin embargo, en la que, ora por no verter sangre de manera inútil, ora por deseo expreso de los habitantes de la región, no se disparó un solo tiro.

Y es que ya lo dijo el filósofo italiano: "Cuando los estados que se conquistan están acostumbrados a vivir en libertad y a tener sus propias leyes, hay tres formas de conservarlos: la primera es destruirlos, la segunda ir a vivir allí personalmente y la tercera dejar que sigan viviendo con sus leyes..."

El presidente ruso ha sido extremadamente brillante en este terreno: no solo se hizo con Crimea sin gastar una sola bala ni perder a un solo hombre sino que, consciente de que si Europa y Estados Unidos se enteraban aquello podría durar más bien poco, se esmeró en una táctica de distracción bien trabajada: primero entraría en Crimea, luego, sabiendo que, quizá por simple Historia, la ciudad le sería fiel, infiltraría a sus tropas entre las gentes, dando así origen a los pro rusos-- era un hecho que con la aparición de los pro rusos llegarían, por definición, los pro europeos.

Así, poco después, las calles pasarían a convertirse en lugares más bien poco amigables: Europa, como un perro al que le tiran una salchicha, se había quedado ensimismada con su juguete; no sería hasta más adelante cuando los pro rusos comenzarían a organizar revueltas en otras ciudades como Donetsk, donde también eran fuertes. Pese a que pueda parecer de perogrullo el presidente ruso ya tenía motivos más que de sobra para lavarse las manos y decir: "No veréis allí as mi ejército, son pro rusos, no soldados".

Al final, tras una serie de disputas en varias ciudades de Ucrania, el hecho es que Vladimir ha terminado por quedarse con Crimea mientras la mayor se dedica a pensar: "Al menos ha detenido su avance". Ha logrado que los europeos vean bien que no haya cogido nada más en lugar de ver mal que haya arrastrado a Crimea hacia Rusia.

Como decía Maquiavelo: "Hay que ser león y zorro a un tiempo porque esa es la verdadera inteligencia".

Europa y EEUU son un león, han demostrado tener una gran fuerza, Rusia es un zorro porque ha demostrado ser más inteligente. Al final ha sido Rusia la que se ha llevado el premio.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!