"Corazón de León" es una comedia romántica, sí, pero es diferente a lo que normalmente estamos acostumbrados a ver en los cines españoles, sobre todo a las, por lo general, ñoñas comedias norteamericanas de contenido romántico. En esta cinta argentina Marcos Carnevale, su director, nos enfrenta de manera directa con uno nuestros prejuicios más acendrados. Uno en el que normalmente no se suele pensar quizás por lo arraigado que está en nuestras conciencias de hombres y mujeres occidentales: la estatura.

Suele ser un comentario muy recurrente por parte de cualquier persona el hecho de que en una pareja la mujer sea de mayor estatura que el hombre. Un comentario ligero, banal, algo que se dice de pasada, como hablar del tiempo, algo del estilo de "mira, es más bajito que ella". Pero si el hombre mide 1,36 y ella es una mujer de exuberantes formas y más de 1,70 de altura la cosa cambia. Cuando la diferencia es tan abismal ya entramos en terrenos más "pantanosos".

En la película, una primera charla telefónica le descubre a Ivana, la chica, a un hombre con mucho encanto, carismático, galante y gran conversador. Al encontrarse físicamente, esos atributos se mantienen pero se revela lo que por teléfono no podía saber: ese hombre tan seductor con la palabra es, físicamente, un enano. Ivana se enamora de León, sí, es un hombre "casi" perfecto, pero ese "casi" no es cualquier cosa. Los problemas vendrán dados más que nada por su entorno familiar y los amigos de ella, una cuestión que Ivana no siempre sabrá manejar y hará que la historia de amor de ambos esté próxima a naufragar, cosa que como en toda comedia que se precie, no sucede, imponiéndose el obligado "happy end".

Es reseñable la excelente compenetración de la pareja protagonista, Guillermo Francella (León) y Julieta Díaz (Ivana). La "química" entre ellos queda patente en todo momento, en especial en la escena del dormitorio, con elipsis narrativas inteligentemente manejadas. Una de las mejores bazas con las que cuenta el film es su bien trenzado guión, su fluida narración y las excelentes actuaciones no solo de la pareja protagonista, sino también de los secundarios que los acompañan con eficacia.

En definitiva, una comedia argentina que se deja ver con mucho agrado, realizada con mucho oficio y en la que casi el único "pecado" que se le podría achacar es, quizás, el acentuar demasiado en determinados momentos el discurso moralizante frente a la propia historia que nos narra. #Cine