Vivimos en una sociedad en la que impera estudiar en una buena universidad, conseguir un buen trabajo, ganar suficiente dinero, casarse, tener hijos, tener el mejor coche, la última tecnología, cumplir con las expectativas de los demás... Pero, al final de la vida, todo esto pierde sentido. Palabra de aquellos que ya han llegado allí.

Bronnie Ware disfrutaba de una exitosa (que no feliz) carrera en el mundo financiero. Un día se hartó y lo dejó todo para recorrer mundo. Las vueltas de la vida le llevaron a sacarse el título de enfermera y dedicarse a acompañar a enfermos terminales en los últimos momentos de sus vidas.

De esta experiencia Bronnie sacó varias conclusiones, una de ellas es que, llegado el momento de decir adiós, la mayoría de la gente se arrepiente de algo de su pasado.



"Me gustaría haber trabajado menos"

Esta es universal. El trabajo ocupa un peso desproporcional en la ocupación de nuestro tiempo. Ya en los textos bíblicos se representa el trabajo como un castigo divino, pero parece que hoy en día lo aceptado socialmente es presumir de "trabajar duro". En realidad, este arrepentimiento tiene que ver más con la pérdida del tiempo que con el trabajo en sí, aunque casi todo el mundo reconoce haber pensado en algún momento en pedir la dimisión.

"Me gustaría haber tenido el valor de vivir la vida que quería y no la que los demás esperaban de mí" 

El ser humano es un ser social desde el origen de su evolución. Nos gusta fortalecer las relaciones sociales y para esto queremos agradar y ser aceptados y, con esta idea, actuamos en todos los aspectos de nuestra vida, desde reírnos del chiste sin gracia de un buen amigo, hasta elegir la carrera que vamos a estudiar.

Pero cuidado, la gente que busca siempre la aprobación de los demás tiene más probabilidades de ser infeliz y caer en una depresión.

"Me gustaría haber expresado más mis sentimientos y mantener el contacto con mis amigos"

No haber dicho "te quiero" en su momento y no haber pasado más tiempo con las personas queridas son dos  arrepentimientos que están relacionados y que son de los más importantes.

El estudio Grant Study de la universidad de Harvard reveló que en la vejez, lo que más influye en la salud y felicidad de una persona son las relaciones sociales que mantiene.

Además, el estudio demostró que quien tiene el hábito de decir a sus familiares y amigos lo importantes que son para él o ella, se siente un 48% más satisfecho con sus relaciones sociales.

A este respecto Ed Diener (profesor de psicología en la Universidad de Illinois) dice: "Los amigos nos dan un sentido de identidad, nos ayudan a dar lo mejor de nosotros mismos y a definir quiénes somos. No sólo necesitams relaciones humanas, necesitamos amigos cercanos".

"Me gustaría haber sido más feliz" 

Llegar al final de la vida con este remordimiento es desgarrador y más común de lo que podríamos pensar pero, según el propio Ed Diener, la felicidad se basa las pequeñas decisiones del día a día y no en los contados sucesos esporádicos de buena suerte. Según Diener, debemos apagar el "piloto automático" con el que vivimos y empezar a ejercer la felicidad a través de esas pequeñas decisiones.

Nadie se va a morir si dejas el trabajo un poco de lado para disfrutar de tu familia, ni pasa nada por confesarle a tu pareja que odias el cine francés o el fútbol.

Deja de confirmar tu presencia a un cumpleaños por facebook, apaga el ordenador y, simplemente, ve.

Referencia de inspiración: Revista SUPERINTERESSANTE, Mayo 2013, Brasil.

Título del artículo original: "Guia práctico contra arrependimento" 

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