Villanueva de los Infantes y el parque natural de las Lagunas de Ruidera

En Manzanares, que es paso obligado a nuestro destino, debemos detenernos ante su impresionante parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, con una exquisita fachada plateresca del siglo xvi y con su imponente nave central, pero vamos rápido porque nos dirigimos hasta Villanueva de los Infantes.

Lo primero es recordar que en los alrededores podemos hallar restos de asentamientos de la Edad de Bronce y de la Edad del Cobre de gran valor arqueológico. Además podemos disfrutar de su arquitectura religiosa, como la parroquia de San Andrés y de su púlpito plateresco y del convento de las dominicas; y también de su plaza en la que destacan sus balconadas con balaustres de madera.

Después debemos dirigirnos hacia el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, un montón de lagunas comunicadas entre sí por saltos de agua y pequeñas cascadas que hacen la delicia de nuestros sentidos. Aquí nos podemos bañar, comer en sus alrededores y disfrutar de la naturaleza en general, son dignas de verse sus distintas especies de aves acuáticas como ánades, fochas y aguiluchos.

Arriba de las lagunas de Ruidera se encuentra la cueva de Montesinos, celebre episodio donde don Quijote sueña alguna de sus aventuras. Se trata de una pequeña cavidad que no tiene estalagmitas y en cuyo fondo hay una charca.

También, muy próximo a las lagunas y al lado del embalse del mismo nombre encontramos el castillo de Peñarroya que aprovecha sus defensas naturales. Originariamente se trata de una construcción árabe que pasó en el siglo XIII a la Orden de San Juan.

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Dentro encontramos la ermita santuario de la milagrosa virgen de Peñarroya.