Desde Los Yébenes nos dirigimos hasta Consuegra. Conocidísimo rincón por su historia, recordemos que aquí murió el ignorado por la literatura hijo del Cid; por su antiquísimo castillo, cuyas bases parece que se sentaron en época de Trajano y por sus llamativos y conservados molinos de viento que datan del siglo xvi.

Después pasando por Madridejos, aquí debemos admirar distintos monumentos como su iglesia del siglo xvi donde se mezclan el gótico tardío y el arte renacentista, y Puerto Lápice llegamos a Daimiel hermoso pueblo con una iglesia mayor que muy posiblemente construyeron los templarios. Lo que es imprescindible visitar en el lugar es el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, que se forman al desbordarse los ríos Guadiana y Cigüela.

Su flora más característica son las castañuelas y los juncos, de los que están llenas sus aguas, a ello debemos añadir la fauna riquísima tanto de aves como de mamíferos menores. Todo ello lo podemos apreciar no solo en el museo sino también a lo largo de un atractivo paseo por las pasarelas que hay encima del agua.

Desde las Tablas volviendo por Daimiel nos dirigimos a Almagro, visita obligada para cualquier persona que viaje a La Mancha. Se trata de un pueblo llamativo y muy cuidado. En su inmensa Plaza Mayor, que es única en España, podemos observar los soportales que sustentan galerías acristaladas con marcos de un llamativo color verde y presidida por el Ayuntamiento, data de la época de los Austrias.

Dentro de la plaza encontramos el Corral de Comedias de inicios del siglo XVII y es el único que se ha conservado intacto.

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En él podemos observar cómo eran el patio, la cazuela y los aposentos.

Además debemos visitar el Parador de Turismo, el Almacén de los Fúcares, el convento de la Asunción y la ermita de San Francisco entre otros muchos edificios llamativos.