Viajar a Nepal es como darte una ducha de la que sales empapado de espiritualidad, no importa que seas creyente o agnóstico porque el budismo es más bien una filosofía de vida que una religión... Llegar a Nepal te costará algo de dinero pero el viaje a tu interior es gratis.



Si viajas a este país no puedes dejar de visitar las ciudades de Kathmandu, Patan, Bhaktapur y Pokhara, ésta última más alejada del Valle de Kathmandu pero con maravillosas vistas desde su lago a los pies del Himalaya. Son ciudades increíbles en cuanto a cultura y arquitectura con sus maravillosas estupas (templos) como el de Bodnath en Kathmandu que es el centro budista por excelencia en todo Nepal y donde hay un constante peregrinaje de creyentes.



Una vez llegas a Kathmandu puedes optar por diferentes formas de ver el país, en mi caso realicé el trekking de los Annapurnas y siendo realista, fue un trekking duro pero todos los males se disipaban cuando veías las miradas y sentías la hospitalidad de aquellas gentes que no teniendo nada, te lo dan todo. También en este trekking puedes observar desde increíbles selvas subtropicales a las cumbres más altas del mundo, los Annapurnas.



En cuanto a comer, sin lugar a dudas la base de la alimentación en Nepal así como en toda Asia es el arroz o los noodles pero tienen sus especialidades como los deliciosos momos que están hechos con una suave masa de harina rellena de carne picada con especias y son conocidos mundialmente pero originarios del Valle de Kathmandu pero para los vegetarianos existen infinitas posibilidades culinarias.



Todas las situaciones, paisajes y rostros impresionantes se postrarán ante el viajero para poder hacer las mejores fotos. Es un festival de imágenes donde puedes escoger la más sugerente o la más poética o la más colorista, en fin... un manjar para cualquier viajero sea fotógrafo o no aunque yo recomiendo que te lleves esos recuerdos visuales bien plasmados en la tarjeta de memoria de tu cámara.

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