Cuando me levanto por la mañana, me aseo, y voy a la habitación de mi hija,que es donde duerme mi madre que acaba de cumplir 80 años, y está pasando por una fase bastante delicada, ya que están haciéndole una serie de pruebas para ver si lo que tiene es algo neurológico, de repente no se puede valer por sí misma para nada absolutamente, no se mantiene en pie ya que pierde el equilibrio, ni puede dar un paso sola por el mismo motivo.

Tengo yo que ser ahora su madre, y cuidarla como ella me cuidó.

Cuando por la mañana entro en la habitación y la veo, me fijo en su mirada,para saber su estado de ánimo ,siempre sonríe cuando me ve le doy los buenos días y le ayudo a levantarse, la llevo muy despacito al baño, y la aseo lentamente y delicadamente,ya que su piel es muy sensible y le salen manchas rojas con un pequeño roce,la visto y la llevo al salón,donde le doy el desayuno y las medicinas, cuando tengo turno de tarde o estoy libre, hago las cosas de la casa y después la llevo a pasear sentada en la silla de ruedas, pretendo que le de el aire y el sol, que salga, que se distraiga para que no se entristezca al verse totalmente dependiente después de haber luchado toda su vida contra viento y marea, ya que los problemas y las situaciones que se ha ido encontrando toda la vida así lo requerían.

Quiero que consiga un buen tratamiento para tener una buena calidad de vida.

Desde el momento en que me despierto hasta el mismo instante en que me quedo dormida estoy pensando en ella, para darle todo lo que ella como madre me dio a mí y a los míos.

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