La opinión del Sumo Pontífice se estaba haciendo esperar, aunque algunos sectores conservadores de la iglesia preferían guardar silencio- como la iglesia católica ya lo ha hecho en mucha otras ocasiones- respecto a los fatales atentados terroristas perpetrados hace tan solo una semana atrás sobre la redacción del semanario satírico Charlie Ebdo, en París, donde perdieron la vida 12 personas.

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Francisco no se quedó callado y realizó un discurso plagado de polémicas declaraciones durante el viaje que el Pontífice realizara a Manila, rodeado de colaboradores y periodistas. “La libertad de expresión es un derecho, pero no debe ser utilizada para ofender”, afirmo el Papa Francisco, a lo que agregó que “tampoco la libertad de religión puede ser utilizada para ofender a los demás, o a los que no practican tu misma religión”.

En clara alusión a la reacción de la parte más fanática y retrograda del Islam, la que asesinó a 17 personas en París conmoviendo a todo el mundo, Francisco dijo que “pese a todo lo ocurrido no está bien insultar al Islam, todo credo merece ser respetado”.

"La libertad de expresión no es para ofender"
"La libertad de expresión no es para ofender"

A riesgo de ser malinterpretado, y para aclarar un poco sobre tan espinosa cuestión Francisco agregó que “ni siquiera la blasfemia justifica ningún crimen porque no se puede matar en nombre de Dios”. Haciendo un acto de “mea culpa” Francisco recordó que los cristianos, mejor dicho las guerras santas, las cruzadas, la inquisición, fueron auténticos pecados, pero de todos modos “matar en nombre de Dios es toda una aberración”.

Con respecto a los rumores de los riesgos de atentados que podría sufrir el Sumo Pontífice de la Iglesia Romana (sobre todo en Filipinas donde dos Papas que le sucedieron a Francisco, Pablo VI y Pablo II, fueron atacados peligrosamente), Francisco declaró que no teme por su vida, sino que le importa más que los fieles no se expongan por su presencia al peligro.

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“A mí lo que me preocupa mucho es el riesgo de los fieles. Por lo que a mí respecta yo tengo un defecto: una buena dosis de inconsciencia”, dijo Francisco con el cordial y campechano tono de siempre. “Yo he dicho al Señor: solamente te pido una gracia, que no me duela. Porque tengo mucho miedo al dolor”, agregó el Papa, en una declaración que lo hace más cercano y humano; más sensible y confiable para el mundo occidental y cristiano de entender, comprender y trabajar para resolver sus numerosos problemas: el hambre, la pobreza, la injusticia social, las guerras y los fanatismo religiosos y culturales, tan en auge en los tiempos que corren, peligrosos y más amenazantes que nunca.

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