El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se ha mostrado contrario a la propuesta de reducir el horario laboral a 35 horas semanales que propone Podemos, argumentando que esto implicaría seguir "devaluando salarialmente las condiciones laborales de los trabajadores o elevar los costes del trabajo", dando por supuesto que el salario se vería rebajado al trabajar menos horas. Una visión distinta de la del partido de Pablo Iglesias, que cree que siendo el mismo salario se trabajen menos horas, dando valor a éstas en lugar de quitárselo. Bajo el punto de vista del líder socialista, esta propuesta no es ni mucho menos lo que este país necesita actualmente.

Respecto al tema de la jubilación, Podemos ha admitido la imposibilidad de la jubilación a los 60 años, proponiendo como alternativa los 65 años como edad de jubilación. El PSOE, por su parte, se ha mostrado partidario de la jubilación a los 67 años y ha abogado por "revisar" el Estatuto de los Trabajadores y amoldar la legislación española a la realidad del mundo laboral del siglo XXI.

Sánchez, que mostró tales opiniones al ser preguntado por las propuestas de Podemos, se dirigió al dirigente del joven partido para pedirle una mayor definición de su ideología tras la presentación de un proyecto económico que el propio Iglesias se atrevió a definir como socialdemócrata. Socialdemócrata es precisamente como el mismo socialismo define su línea ideológica, aunque no se sabe bien si es así en la práctica.

Pablo Iglesias lo tiene claro y, distanciándose del PSOE, afirma que nada tienen que ver las recetas contra la crisis que proponen tanto PSOE como Podemos. Iglesias se empeña en tildar al partido de Sánchez como capitalista y siervo del sistema, aunque algunos elementos de su programa económico, como la propuesta del derecho alimenticio, quedaba ya recogida en el programa creado por el PSOE.

Sea como fuere, lo cierto es que se aprecia cierta tensión, cierta competencia en el espacio electoral, y unos y otros saben que luchan por unos votos que, a la larga, puede que sean decisivos. Pablo Iglesias, ya se ha visto, va buscando y encontrando su lugar dentro de un espacio que se va alejando de la utopía propuesta en sus primeros pasos.

El PSOE, por su parte, quiere recoger al sector descontento pero dar muestras de sensatez y realismo intentando hacer ver que las propuestas del chico de la coleta no son más que sueños imposibles en un Estado que habría de regirse por el realismo político.

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