José Mújica, "el Pepe", ¿qué tiene para ser un personaje político tan popular y polémico, dentro y fuera de su país? Muy pronto, el mundo dirá adiós a este presidente, mundialmente conocido por la gestión llevada a cabo en su legislatura y su carismático perfil humano. En definitiva, "el Pepe" es diferente. Por alguna razón, Uruguay, que tan solo roza los tres millones y medio de habitantes, fue elegido por The Economist, país del año en 2013.

Los años 1973 a 1985, tiempos duros, de férrea dictadura, Mújica, como tantos otros que luchaban contra el régimen, pasó unos cuantos años en la cárcel. Austero y sencillo, ha despertado simpatías pero también cuenta con detractores que critican su política sobre todo, dentro de su país.

Hay quienes consideran que, a pesar de sus discursos de izquierda, no ha luchado contra el capitalismo. A pesar de sus buenas pretensiones, son el FMI y el Banco Mundial los que, en verdad, gobiernan Uruguay. Los que defienden la política de Mújica opinan que, a pesar de la buena voluntad del presidente, a un país tan pequeño le resulta muy difícil verse libre del entorno internacional, máxime cuando no existe apoyo por parte de países compatriotas.

Lo que no es discutible en la gestión de Mújica es el considerable descenso del paro, según así lo confirma El Fondo Monetario Internacional (FMI), que lo sitúa en un 6,9% para el próximo año. Dato a tener en cuenta si se considera que cuando Frente Amplio (FM) llegó al poder en 2005, el desempleo alcanzaba un 22%

Es evidente que durante la legislatura del FM, según comentan los partidarios de Mújica, se ha gozado de una notable transformación en los campos que, a diferencia de años anteriores, han crecido en plantaciones y se ha podido tener acceso a nueva maquinaria.

Esto genera trabajo y, como consecuencia, cambia el entorno, haciendo sentir a los uruguayos más motivados.

Sin embargo, no sería honesto por mi parte, dejar sin voz a los que manifiestan que estos campos no pertenecen al pueblo uruguayo. Estos campos, dicen, han sido comprados a fin de crear plantaciones de soja transgénica.

Se plantan eucaliptos para la industria del papel, que acaban por secar la tierra. Las críticas llegan a partir del compromiso de Mújica, que abogó por la defensa y cuidado del medioambiente, como una de las medidas prioritarias. Medidas que, dicen, no solo no se han llevado a cabo, sino que, se ha atentado contra él.

El exceso de capital extranjero en Uruguay también resulta motivo de crítica. Pero, "¿en qué país, no?", comenta un ciudadano. Pese a todo ello y, desde esta breve reseña, invito, tanto a seguidores como detractores, a sacar sus propias conclusiones. El próximo presidente, ¿hará mejor o peor a Mújica?

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