España es un país que, hoy en día, brillan por su ausencia la personas que ocupen altos cargos políticos y que a su vez infundan confianza y tranquilidad en los ciudadanos a los que representan. Es normal ver en la tele casos y más casos sobre descubrimientos de fraudes fiscales, tarjetas sin fondo, apropiaciones indebidas o la fórmula que cada político conseguía para plantar un árbol del dinero y que al mes le diese casas y bienes por doquier. Esto alarma a los ciudadanos durante quince días, mientras sale en las noticias; después, tiene entretenido al juez mirando pruebas unos dos meses y más tarde pasa al olvido, quién sabe si esa fórmula del dinero ha llegado a sus manos también y el primer paso para obtenerla es lavándose las manos ante el caso...

Después de infinitas protestas de la ciudadanía y de la dimisión de varios cargos políticos -el más reciente, el caso de la Ministra de Sanidad, Ana Mato, por la participación en el caso Gürtel-, la ley ha tenido que hacer algo más que imputar a alguno de ellos. El primer caso ha sido el de Carlos Fabra, diez años después del descubrimiento de su primer delito y siendo hoy el último día que la Audiencia le daba para entrar. Como dicen, las cosas de palacio van despacio, pero también es verdad que más vale tarde que nunca. El expresidente del PP, de la diputación de Castellón, se encuentra interno en la prisión de Aranjuez, en Madrid, cumpliendo una condena de 4 años por delitos de Fraude a la Hacienda

Cinco días atrás el ex presidente provincial recibió una carta del Congreso de Ministros que le daba un plazo de cinco días para no alargar más la entrada en prisión, la cual por supuesto negaba el indulto que Fabra había solicitado.

El hombre ha decidido entrar en esta cárcel por la cercanía de amigos y familiares, residentes en Madrid, y por las operaciones médicas que ha sufrido, que también han sido en la capital.

Después de 11 años yendo de juzgado en juzgado y habiéndole sido absueltos varios casos hasta reducir la pena a cuatro años -se habían pedido 13 años de condena y 2 a su mujer, a él por tráfico de influencias y a ella por colaboración en los delitos- por cuatro delitos fiscales, es más que imposible que el ex ministro se queje de algo.

Seguramente, Fabra abandonará la prisión lo más pronto posible. No se puede considerar justicia cuando le dejan elegir la sede donde se va a encontrar y se le dan todas las comodidades posibles; encima de ladrón, privilegiado. Una cifra aproximada a 700.000 euros robados, creo que se merece algo más...

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