El pasado fin de semana, y por segundo año consecutivo, España se vistió de gala con gestos de solidaridad, gracias a la iniciativa de los bancos de alimentos. En muchos rincones de nuestro país se recogieron alimentos no perecederos para suministrar a las familias más necesitadas, o con menos recursos, víveres de primera necesidad. En total, fueron 21 millones de kilos. Se preveía aproximadamente 18 millones de kilos. Esta previsión fue superada haciendo alarde de generosidad, una vez más, la población solidaria de España.

El Presidente de la Federación de Bancos de Alimentos de España, Nicolás Palacios, afirmó que lo recaudado ha sufrido un aumento vertiginoso del 50% más que el año anterior.

Esta cantidad enorme de alimentos servirá para alimentar a más de millón y medio de personas a las que atienden los bancos de alimentos a lo largo y ancho de toda España. Este gesto muestra una vez más, sigue afirmando Palacios, la "generosidad y solidaridad" que los ciudadanos tienen y la gran sensibilidad con las personas más desfavorecidas del país.

Gestos de entrega generosa y pensamiento altruista han sido las características de los más de 100.000 voluntarios que estuvieron al frente de los puestos de recogida. Y fueron unos 10.000 puestos de recogida los que se sumaron a esta iniciativa altruista y profundamente compasiva. Del total recogido, el 25% fue donado en Madrid y en Barcelona.

El resto de Comunidades sumó el 75% restante.

Los bancos de alimentos siguen haciendo su labor solidaria suministrando alimentos en comedores, en asilos, en instituciones que atienden a personas con riesgo de exclusión social: vagabundos, comedores sociales, drogodependientes. Toda una organización sin ánimo de lucro que nace de la firme convicción social del profundo respeto a la persona y de la creencia férrea de la dignidad, igualdad y solidaridad como bases fundamentales en sociedades democráticas y de derecho.

El mismo Palacios llega a decir que ha disminuido sensiblemente la demanda de personas que acuden a centros de distribución de alimentos, pero que esta crisis, que tanto ha afectado a gran cantidad de hogares españoles, no ha pasado de largo. La labor, por tanto, de esta institución es fundamental para proporcionar unos mínimos exigibles por justicia que, si bien es cierto, es la motivación filantrópica y altruista la que les mueve, no es menos cierto, que su labor debe de ser subsidiaria y es el Estado el que debe, en primer orden, proveer a sus ciudadanos de todo lo necesario para que puedan vivir dignamente, tal y como queda recogido en la Constitución Española.

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