Vivimos momentos que jamás hubiéramos podido imaginar. Aunque los más mayores hayamos conocido otros, también, sumamente críticos, nuestra imaginación no podría haber llegado tan lejos. Jamás hubiéramos llegado a pensar que, más de la mitad de jóvenes españoles, de entre 18 y 30 años, altamente cualificados, tendrían que hacer las maletas para ofrecer su talento fuera de España.

La cifra de jóvenes que proyectan emigrar, espanta: Seis de cada diez.

Visto lo visto, este colectivo está, tristemente convencido, de que su futuro laboral es muy negro y se auguran una peor calidad de vida de la que tuvimos sus padres.

A muy grandes rasgos, el Instituto para la Sociedad y las Comunicaciones de Vodafone, tras haber encuestado a más de 6.000 jóvenes de seis países de Europa (Alemania, Italia, Holanda, Reino Unido, República Checa y España) saca en conclusión que, el 58% de españoles e italianos, proyecta irse fuera de su país, mientras que, de los encuestados alemanes, tan sólo optaría por esta alternativa, un 21%.

Pero, el desencanto juvenil, y la emigración, no se produce tan sólo por la falta de empleo sino por la precariedad de los contratos y el tipo de trabajo que se les ofrece. Tal es el caso de los sufridos becarios que trabajan gratis y a los que por una jornada completa, se les paga el irrisorio salario de 588 euros. Jóvenes que aman lo que con tanto esfuerzo han conseguido y cuyo objetivo principal, al elegir una carrera, es llegar a desempeñar la función para la que estarían altamente cualificados.

Aún así, y aunque se sientan indignados, muestran agradecimiento por la oportunidad que se les brinda. ¿Adónde hemos llegado? No debemos permitir que, además, nos roben la dignidad.

¿Para cuándo esa transferencia de 1.800 millones de euros que la Unión Europea planifica asignar a España para 2014 y 2015? (Cumbre de París).

Señores jefes de Estado, déjense ya de tanta burocracia y evaluación e intenten empatizar con el drama de miles de jóvenes españoles que, en este momento, están preparando su maleta, mientras ustedes disfrutan de grandes comilonas y otros privilegios.

Si un joven español, se marcha de su país, que sea por espíritu aventurero, y no porque ustedes los echen.

Y díganos, señor Rajoy, ¿ha vuelto usted a tirarse el farol, afirmando que dará un paso al frente, pasando olímpicamente de la decisión, que un año de estos, tomará Bruselas? Más le vale pisar fuerte, pero ya.

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