Pompeya Sila segunda mujer de Caesar asistió a una Saturnalia (una celebración religiosa pero una orgía en realidad) como espectadora, Caesar pidió el divorcio de inmediato; al ser interpelado sobre la inocencia de su esposa, él contestó: "La mujer del Caesar no solo ha de ser honrada sino que ha de parecerlo".

Ana Mato no asistió a una Saturnalia ni mucho menos, de hecho ni sabía que su ex marido era propietario de un Jaguar mientras vivían juntos; pero ella militante y dirigente del mismo partido (Partido Popular) que su ex marido, no puede alegar desconocimiento y menos no haberse enterado, ya que los dos estaban en el mismo "negocio".

A Ana Mato se le acusa de enriquecerse de la trama Gurtel, aunque no de participar de los delitos. Esto nos abre un interrogante: ¿alguien puede ser acusado de un delito sin pruebas y con la asunción por parte del juez de este hecho? Parecería que no, pero Ruz lo ha hecho. Tampoco es el primer caso, Oriol Pujol se le acusa de trato de favor en la concesión de unas estaciones ITV, que fueron concedidas por el Tripartito y votadas en contra por él (al estar su grupo parlamentario en la oposición), la vinculación es que su mujer está imputada por ser quien tramitó el expediente y unas llamadas con algún otro imputado amigo suyo donde no se trataba de este tema.

Desde el juicio a la hermana del rey por el caso Nóos, en la cual una licenciada en económicas y alta directiva de La Caixa, se mostró como una ignorante "Maruja" para exculparse de todas las firmas que hizo sobre la documentación oficial de las empresas del entramado Nóos; está en tela de juicio el nivel de implicación del cónyuge de un delincuente.

Parecería normal que por amor éste no denuncie a la policía e incluso mintiera para no inculpar a su pareja, y hasta hoy hasta se toleraba. Pero no es menos cierto que su "miopía" también le va bien, porque normalmente es partícipe de las prebendas que proporciona el botín. Puede que el cónyuge no participe del delito y ni sepa que los comete, pero esos ingresos si son revertidos a la familia en más de lo que sería la estricta colaboración en el mantenimiento de ésta, convierten el delito en el negocio familiar.

Obviamente no es lo mismo un ladrón clásico, el cual es el único ingreso y que cuando lo cazan dejan a ésta sin pan, que un desfalcador o un corrupto que son ingresos extras y encima es complicado saber cuánto dinero ha de devolver. En un caso aunque se sepa la certeza de que el cónyuge es conocedor del caso, quedarse, sin dinero ni patrimonio ya es suficiente castigo, el segundo parte de este dinero ha sido diluido en el patrimonio del cónyuge el cual podrá continuar disfrutando de él.

Pero el caso de políticos como Mato o Pujol es diferente. Sus cónyuges han cometido un delito sobre las arcas públicas, de las cuales son responsables al ser cargos electos. Si eran conocedores del delito no tenían más remedio de denunciar o dimitir al enterarse. Y si en un supuesto realmente eran tan "burros" que no vieron de dónde venía ese dinero también por ineptos. Los políticos no sólo han de ser honrados, lo han de parecer y creérselo.

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