En los"extramuros" de la universidad de San Petersburgo, se levantabaairoso y solemne, no una estatua ecuestre del fundador de Apple, Steve Jobs,sino un monolito en formade iPhone en recuerdodel magnate de la tecnología inteligente. Según un comunicado hecho el pasadolunes por un conjunto de empresas, cuyas siglas responden a ZEFS, el monumento "inmemoriam" fue retirado paracumplir con la ley Rusa aprobada por el presidente Putin, en la cual se prohíbe tácitamentecualquier tipo de propaganda gay hacia los jóvenes.

Encendió la mechael actual Director ejecutivo de la compañía, el señor Cook, quien reconociópúblicamente su homosexualidad. Lo más llamativo fueron las palabras con lasque se hacía efectiva la ley anti-gais de Putin para jóvenes: "En Rusia, la propagandagay y otras perversiones entremenores está prohibida por la ley". ¿Existe homofobia en Rusia?Parece evidente que, remitiéndonos a los hechos acaecidos, la evidencia espalmaria. Sin embargo, el citado presidente afirma que no lo es, solo es unamedida para proteger alos jóvenes y mantener los valores tradicionales de Rusia.

Todo un ejemplo de derechosciviles. Son casi irrisorias que sean ciertas estas declaraciones y que lasdiga ni más ni menos, todo un presidente ruso.

Al asimilar lahomosexualidad con el término "otras perversiones", deja bien claroque no sufre de homofobia, sino de "cacofobia": priva a sus ciudadanosdemocráticamente del derecho a sentir atracción o amor hacia personas del mismogénero y los mete nuevamente en el "armario" del miedo, de lafrustración vejatoria y del sinsentido existencial al no poder realizar suproyecto de vida desde sus propias tendencias naturales y reprimiendo todoafecto vital y transcendental.

No es una ley más, sino su "tabla demandamientos" enclaustrada y obsoleta que quiere arrojar sobre lasconciencias de tantas miles de personas que piden a gritos eso que en democracia esirrenunciable: los derechos civiles de todos los ciudadanos. ¡Que aproveche!

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