Una ola de escepticismo sacudió ayer a los medios de comunicación cuando vieron "sorprendentemente" que Pablo Iglesias aplaudía al Papa Bergoglio en el Parlamento Europeo.

Sin embargo la sorpresa no fue tal cuando el PP mantuvo silencio y, de ningún modo aplaudió, ante la abierta crítica del mismo ponente a "los poderes financieros, el peso de las multinacionales que nos roban la democracia". Y tampoco cuando habló de "la dignidad como algo asociado a los derechos sociales".

Lo cierto es que Pablo no aplaudió todo su discurso, ya que hay partes en las que el Secretario General de Podemos no podía estar de acuerdo, pero como él, bien ha declarado: "es indudable que cuando alguien tiene razón hay que dársela aunque no piense como tú".

Es muy difícil pensar que cuando alguien aboga por algo tan fundamental como "el derecho al trabajo en condiciones dignas", (palabras que también se pudieron escuchar ayer en boca del Papa), aparte de lo dicho anteriormente, alguien pueda no estar de acuerdo con el "mensajero".

Quizá en otros aspectos, incluso, se puede estar en una posición de pensamiento diametralmente opuesta, pero lo que es de recibo no tiene vuelta de hoja.

Aunque, no seamos ingenuos, todos sabemos que, a veces, el hecho no estriba en estar o no estar de acuerdo en aspectos humanos tan evidentes si no, en modo alguno, morder la mano del que te da de comer (o sería más acertado preguntar, ¿del que te llena suculentamente los bolsillos?).

Seguramente lo sorprendente no es que Pablo Iglesias aplauda al Papa en los aspectos en los que cualquier hijo de vecino le aplaudiría o, por lo menos, estaría de acuerdo, si no que precisamente lo que sorprenda, sea el hecho de que el señor Iglesias pueda aplaudir y asentir en aspectos fundamentales y humanos que afectan a la ciudadanía.

Por desgracia a esos que no están de acuerdo no les afecta, por lo que parece, pero sí a la mayoría. Precisamente a esa mayoría a la cual deberían de representar y de la que están tan lejos.

El Papa no dijo ayer más que lo que, desde diferentes ámbitos (político y social), se lleva clamando desde hace bastante tiempo pero no, por ello, deja de ser menos interesante y sorprendente que la máxima jerarquía eclesiástica lo haga.

"Creo que está diciendo cosas que cuando las decimos nosotros nos llaman populistas. Veremos si los que nos llaman populistas se lo llaman a él" ha declarado Pablo Iglesias.

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