Hoy en día, la enfermedad neoplásica o comúnmente conocida como Cáncer es una de las grandes epidemias que afectan a nuestro mundo. Millones de personas mueren al año tras haber sido diagnosticadas con esta enfermedad en estado avanzado sin posibilidad de tratamiento curativo. Ante esta problemática, un grupo de investigadores de la Universidad islámica Azad de Irán, Bahkt Mohamadreza y Mahdi Sadeghi, en colaboración con varios académicos de la Facultad de Ingeniería de Talca (Chile), Claudio Tenreiro y Mauricio Arenas, han desarrollado en un estudio una nueva e innovadora técnica de tratamiento para esta devastadora enfermedad.

Este trabajo científico consiste en producir una serie de nanopartículas (o partículas microscópicas de dimensión menor a 100 nanómetros) emisoras de partículas beta (electrones) las cuales se insertan en el propio tumor y permiten eliminarlo desde su mismo centro. Para la eliminación del tumor se utilizarán diversos elementos químicos como oro y praseodimio, entre otros, los cuales se transformarán en emisores beta puros. Este elemento, tras ser activado, neutralizará las células cancerosas desde adentro, con lo que se logra de esta manera que el daño al tejido sea mucho más localizado debido al movimiento limitado que posee el electrón en un medio.

Esto genera un gran avance en cuanto al daño que produce, por ejemplo, la radioterapia convencional en el tejido sano puesto que ésta para llegar al tumor debe atravesar varias capas de tejido sano, en contrapartida al uso de las nanopartículas que se insertan en el propio tumor y no afecta al tejido sano adyacente. Esto se podría utilizar para el tratamiento de cánceres inoperables como los que se desarrollan en ciertas zonas del cerebro insertando "agujas" de Iridio en dicha zona, mediante una técnica conocida como nanobraquiterapia.

De momento, el profesor Mauricio Arenas trabaja en la evaluación de la forma de las nanopartículas mediante microscopía electrónica para, de esta forma, estandarizar el protocolo de producción de éstas. A su vez, se desarrollan técnicas para la síntesis de estas unidades de manera biológica utilizando microorganismos.

Uno de los aspectos más importantes del estudio es que la vida media del elemento que se utilice en el tratamiento del tumor debe ser corta, para que de esta manera la radiación no quede circundando en el paciente por mucho tiempo y, de esta manera, conseguir que produzca el efecto deseado para que así, tras ello, se convierta en un isótopo estable.

Entre los compuestos que se estudian por el momento, cobra gran relevancia el praseodimio, ya que según el académico Mauricio Arenas "tiene bastante futuro en el tratamiento de un conjunto de cánceres en los que éste tiene un efecto importante". Asimismo, este isótopo radioactivo tiene una vida media de 19 horas, lo que permite que actúe sobre el tumor y luego su efecto acabe en unas horas y así salga del tumor como partícula estable y de esta forma no afecte al tejido sano que rodea a dicho tumor.

Además se ha trabajado también con oro debido a que, según los estudios, se puede controlar adecuadamente el tamaño de las nanopartículas para que así éstas se retengan en la pared celular del tumor.

De igual forma, se ha trabajado también en combinar este tratamiento con la termoterapia, lo cual consiste en insertar la partícula y calentarla con radiofrecuencia hasta 42 grados centígrados para que de esta forma mueran las células cancerosas donde se insertó el oro.

"La idea es que si el tumor se detecta de manera temprana, se elimine con estas terapias y se saca, manteniendo un control de éste, impidiendo el crecimiento y la diseminación de células cancerígenas", refirió el investigador Tenreiro.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!