Es muy habitual que veamos vídeos de Animales que, siendo de una determinada especie, adoptan a crías de otra especie ante la ausencia de su madre biológica. Recientemente pude ver uno enternecedor (como todos los que nos dan prueba de la empatía existente en el reino animal), de una mamá perra que adoptaba a una camada de gatitos.

La empatía, pues, es esa capacidad que tenemos los seres sintientes de poder percibir lo que otro ser sintiente está experimentando, en base a lo que entendemos que sería nuestra propia sensación en caso de estar en su pellejo.

Hay muchos indicios que nos pueden ayudar a la hora de sentir esta empatía para con otro ser sintiente: su mirada, su expresión (facial y corporal), o los ruidos que emite, por ejemplo. Todos estos factores pueden denotar una serie de emociones como complicidad, placer, gratitud, horror, miedo, etc.

Dicho esto, también hay que tener en cuenta el espectro social (no tengo conocimiento de que se dé en ninguna otra especie animal) que carece de esta capacidad, patología esta que se denomina psicopatía y que, entre otras características, engloba a quienes poseen una capacidad de empatía o remordimientos reducidos o nulos hacia otro ser sintiente.

Y es por esto que me pregunto, y me vengo preguntando hace ya tiempo, en qué grupo se situarían aquellas personas que disfrutan con el sufrimiento de otro ser sintiente (sufrimiento fácilmente reconocible por los indicios antes mencionados), eso sí, amparado esto en una tradición. Algo así sucede muy habitualmente en España, con numerosas celebraciones que suelen tener como víctima a un toro, y que este sábado tuvo lugar en Medinaceli (Soria).

Considerados por mucha gente como psicópatas (en el sentido de enfermos que antes señalaba), pues a mucha gente nos resulta francamente imposible concebir que alguien que no lo sea no pueda reconocer el evidente sufrimiento del toro, se justificaban en la falta de sentimientos del animal (algo que tras muchos estudios científicos -por si no fuera evidente con un simple vistazo-ha demostrado ser completamente falso: sienten).

Ahora que se ha demostrado este hecho, aquellos que disfrutan con estas salvajes torturas, apelan a las tradiciones para poder seguir dando rienda suelta a sus más oscuros deseos de sangre, miedo, dolor y burla, que les hagan sentirse, al menos por un momento, con el control y por tanto superiores a otro ser. En otros casos (imagino que la mayoría) lo defenderán por intereses meramente económicos (si es que esto sigue atrayendo al turista hoy en día).

Aunque sospecho que no serán pocos los casos de gente empática, que sufre viendo sufrir, y que, como ya quedó demostrado en El Intermedio, por el gran periodista Gonzo, tengan auténtico miedo a manifestar su rechazo a esto.

Pues, como ya quedó claro, el psicópata se caracteriza por una carencia de empatía, lo que, si no fuera porque las leyes protegen mucho más a un ser humano que a otro animal, sería realmente preocupante.

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