El pasado martes día 18 de noviembre empezaron las catas por parte de la multinacional española Repsol. Dichas catas están siendo realizadas en un punto del océano Atlántico llamado por la propia productora con el nombre de "Sandía", lugar situado aproximadamente a unos 51 kilómetros de las costas majoreras, además, si todo va según lo previsto en sus planes y tienen éxito en las exploraciones en busca de hidrocarburos, iniciarán exploraciones un poco más al sur, en un punto denominado chirimoya a unos 52 kilometros de las playas de Caleta de Fuste (Fuerteventura).

Los sondeos están siendo realizados por el buque Rowan Renaissance.

Este,llegado desde Angola, cuesta a la multinacional aproximadamente 800.000 euros al día, tiene la capacidad de realizar exploraciones a 12.000 metros de profundidad y superar una lámina de agua de 3.000 metros. Teniendo en cuenta estos datos sobre las capacidades de la nave y que las prospecciones en aguas canarias tienen como objetivo llegar hasta los 3.900 metros de profundidad, podríamos concluir que la empresa española utiliza un Porsche 911 para recorrer un tramo perfectamente asumible por un común Seat León.

El Gobierno de Canarias, en clara oposición a las actividades petrolíferas, había fijado para el día 23 de noviembre en primera instancia un referéndum y, tras este, una consulta para conocer la opinión del pueblo canario.

Ambas decisiones fueron recurridas por el Gobierno central, en consecuencia a esto, y como sucedáneo, el Gobierno de Canarias ha presentado los datos de una encuesta realizada en las islas sobre la posición de los canarios frente a las actividades de Repsol.

El sondeo ha sido realizado a 2.772 personas por las universidades públicas de Canarias y coordinado por José Luís Rivero Ceballos, catedrático de la Universidad de la Laguna y ex presidente del Consejo de Economía Canario.

Los datos revelados por dicha encuesta nos muestran que 3 de cada 4 personas, osea, el 75% de los encuestados, está en contra de las prospecciones, mientras que un 15% son partidarios de la actividad de Repsol y el 10% restante no opina.

Paulino Rivero, presidente del Gobierno canario, a la luz de estos datos y en clara complicidad con su pueblo, ha declarado que "Repsol y el Gobierno de España deben saber que no se puede construir un futuro al margen de los que van a protagonizarlo" e incluso ha lanzado una frase que pudiera ser interpretada como una amenaza diciendo que "si se le da la espalda a todo un pueblo, ese pueblo se rebelará".

Las acciones contra las prospecciones continúan al tiempo que Repsol avanza en su tarea petrolífera. El debate queda abierto y una pregunta ondea al viento. ¿Tiene algún peso la voluntad del pueblo frente al poder del dinero y la ambición de quienes lo ostentan?.

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