A lo largo y a lo ancho de España ha habido y hay abiertos muchos casos de corrupción. Es algo generalizado aunque también hay comunidades donde se ha robado más y otras donde menos pero no solo hay corrupción en España, también hay malas gestiones por parte de ayuntamientos y legislaturas de partidos políticos de régimen local que han sido una vergüenza por despilfarros económicos y que han contribuido a la actual crisis económica. En general los alcaldes en la época de vacas gordas veían con sus ojos que la riqueza generada por ciudadanos y empresas de sus municipios llenaban las arcas de los ayuntamientos y hoy después de los despilfarros en esas arcas, hay telarañas pero aun así se sigue malgastando el dinero de los contribuyentes a la velocidad de Usain Bolt.

Un ejemplo destacado de esta ruta del despilfarro de las administraciones públicas la encontramos en un municipio del sur de la Comunidad de Madrid llamado Parla, es una de las localidades de España con más endeudamiento, en este municipio la culpa del despilfarro es del PSOE y del PP, aunque el PSOE en este caso tiene algo más de culpa que su hermano.

La principal causa del empobrecimiento que vive Parla es la implantación de un tranvía. Este lo inauguró Tomas Gómez para comprar con alevosía los votos del respetable y para dar el salto político que necesitaba, hoy es Secretario General del Partido Socialista de Madrid, un ascenso meteórico. En un principio el Consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid en colaboración con asociaciones ciudadanas revisaron el proyecto y consideraron una barbaridad que se llevara a cabo pero Tomas Gómez que es licenciado en Ciencias Económicas confíó en su propio criterio, junto con su partido político y los votos del PP se aprobó la obra faraónica.

Se presentó un proyecto alternativo para tumbar la implantación del tranvía. Fue presentado por Consorcio y los ciudadanos, un plan para mejorar el transporte público de Parla aumentando la flota de autobuses y la frecuencia de pasada de los mismos, un proyecto que hubiese supuesto el 5% del gasto del tranvía, fue denegado por PSOE, PP y IU.

La obra se hizo y las noticias que se saben a día de hoy por parte de medios de prensa y partidos políticos como UPyD, es que iba a costar 93 millones de euros y se produjo un sobrecoste llegando hasta los 300 millones de euros. A la ciudadanía de Parla le cuesta 60.000 euros mensuales mantenerlo operativo y en perfecto estado, a todo esto hay que añadir que la frecuencia de pasada del tranvía es tardía y que pese a que conecta muchas zonas de Parla no tiene parada en el Hospital Infanta Cristina, la parada más cerca del hospital se encuentra a 2,5 Km y se ha tenido que abrir la carpeta de proyectos y desempolvar la propuesta del Consorcio y ciudadanos para que por lo menos los autobuses lleguen al hospital.

Gran parte de la recaudación de impuestos va destinada al tranvía de Parla y ni siquiera hay dinero para mantener las calles de la ciudad limpias de basura, ya no se recauda tanto como antes, los ciudadanos no pueden sostenerlo todo, tienen los bolsillos rotos…. No hay dinero para tapar la incompetencia política y no hay pan para tanto chorizo. Así es la realidad de España.

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